LA HERENCIA VALLENATA QUE NOS HA DEJADO "NAFERITO"
“Dejar de tocar el acordeón es
morir en vida”
(Nafer Durán)
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Y |
a
los dos reyes vallenatos tuvieron que haberse encontrado al final del sendero:
esa puerta de entrada a la eternidad que, beatíficamente, puede estar
representada en lo más excelso del Magdalena Grande donde tocarán con júbilo
sus acordeones mientras esperan con ansías ese día no muy lejano en el que el Altísimo
los mandará de misión a la tierra bendita de El Paso (Cesar) que, en los
albores de la pasada centuria, los vio nacer, crecer, reír y llorar.
De
llegar a ser así, seguro que vienen a reclamar como se hace constar en el Nativo
del Valle de Beto Murgas que interpretó para el álbum La Trampa
(1998) El Pulmón de Oro, Poncho
Zuleta, ese “…Por qué razón / Dicen que nuestro son / Dizque viene de
Cuba / Y no del Paso, Cesar…” y, de pasadita, a reafirmar la tendencia del
por qué, hace más de medio siglo, en sus sendos reinados, se convirtieron,
inclusive, en los Reyes del Son Vallenato cuando ejecuten ante el pleno
de la Plaza Alfonso López, por un lado, El
Viejo Alejo, con la recordada Alicia adorada de Juancho
Polo y, por otro lado, Naferito con su Teresita (del
alma).
Hermano
de Gilberto Alejandro Durán Díaz, primer Rey del Festival de la Leyenda
Vallenata (celebrado en 1968), en apoyo del son Alicia adorada y los
aires vallenatos de su plena inspiración, el paseo La cachucha bacana,
el merengue Elvirita y la puya imperial Pedazo de acordeón, Nafer
Santiago no demoró en seguirle sus pasos en una década de los años sesenta en
la que ya comenzaba a despuntar su carrera musical.
Prolífico
acordeonero y compositor de una infinidad de canciones vallenatas que, a lo
largo de los años, han venido siendo interpretadas por diversas agrupaciones e
intérpretes del folclor, la otrora casa discográfica, Phillips, ideó el
musical Mano a Mano: Currambazos No. 2, entre los conjuntos vallenatos dirigidos
por los hermanos, Naferito y Alejo, en interpretación, por
parte de la muchachada del primero, de los cánticos Recuerdo a mi morena;
Me muero de pena; Nunca me olvides morena; Plánchame la ropa;
Negrita brava y Carmelia hasta la aparición de otros discos
notables como fue el caso de Acordeón Vallenato (Discos Fuentes, 1968)
compuesto, entre otros, por los temas Ojitos cautivadores, El amor de
Nafer y Mi lamento y Festival de la Leyenda Vallenata ’74 (Tropical)
que, realizado por Naferito (segundo lugar) y Julio de la Ossa (tercer
lugar) cuyos lugares terminaron obteniendo en aquella contienda de acordeones en
la que salió triunfador Alfredo Gutiérrez, allí se registraron las
composiciones de Naferito La invitación; La rasquiña; Laberinto;
La carta; Noticia loca y El estanquillo.
Sus
dotes en el acordeón y la composición lo catapultaron a la cima del éxito
Vallenato cuando, en 1976, postuló su debida participación en la octava
edición del Festival de la Leyenda Vallenata sin imaginar que saldría coronado
como Rey al demostrar, con sabia destreza, no solamente de qué
estaba hecho el son, Altos del Rosario, propiedad de su hermano Alejo,
sino también los aires de su plena autoría El estanquillo (paseo), Teresita
(merengue) y la puya Déjala vení.
Suceso,
por anotar, que lo llevó a servir en calidad de acordeonero de la naciente
figura del cantante, Diomedes, en realización del celebérrimo LP, Herencia
Vallenata, (Codiscos): primer disco de 36 en total que encabeza la
histórica discografía del Cacique, el cual contiene las conmemoradas
canciones Recuerdos de la montaña de Sergio Carrillo; Laura de
Jaime Daza; Mi futuro de Hernando Marín; No me olvides de Bolívar
Urrutia; Morenita de Miramel Mendoza; la que intitula el álbum (obra de
Sergio Moya); El chanchullito de Diomedes y las letras de Naferito
Teresita, La invitación y Pobre negro.
Su
sapiencia lo llevó a considerársele en dos oportunidades Rey de la
categoría Primaveras del Ayer del Festival Cuna de Acordeones de
Villanueva, luego “…En la tarima Escolástico Romero, el maestro
Náfer Durán fue protagonista de (esta) categoría, espacio creado para exaltar
la trayectoria y el talento de los grandes acordeoneros mayores de 60 años, y
que durante años permitió al público de Villanueva reencontrarse con los
sonidos y las escuelas de quienes construyeron la tradición vallenata…” [1]
y ser partícipe, además, del Festival Vallenato de 1983 que, en
palabras de Carlos Andres (2026) “…lo declaró fuera de concurso, una
distinción otorgada en reconocimiento a su trayectoria y a la importancia de su
aporte al folclor…”.[2]
Otra
tanda de sus más sentidas composiciones tiene lugar en el especial Con
póker de éxitos se coronó Nafer Durán – Rey Vallenato ’76 (Tropical)
acompasado con los paseos El primo; Dos cartas; Con
sentimiento; Lolita; Marina y Negrita brava,
incluyendo los merengues Adiós, adiós; Las mujeres; Vivo
pensando y Contestación a la solterona, y otro puñado más de sus letras
que se asignaron al disco del año 84, producido por Impacto, Vallenatica
que, en la voz de Julio César Córdoba, contiene, por citar, El pañuelo, La
grabadora y Tengo una morenita sin apartar la participación que los
hijos de Naferito tuvieron en este trabajo musical con la aportación de Ella
(por parte de Luis Durá Escorcia) y Carmen, escrita por Náfer Durán
Escorcia.
Aparte
de los títulos Teresita y La invitación exteriorizados en los
setenta por Diomedes, no hay lugar a dudas que su canción más emblemática es
la que lleva por título Sin ti: bastante conocida en las voces de
Daniel Celedón Orcini (100 años de Vallenato, 1997), Jean Carlos Centeno
y el Binomio de Oro de América (¡Que viva el Vallenato!, 2003) y
Carlos Vives adscrita a Clásicos de la Provincia II (2009).
Dice
Diomedes en El Chanchullito que “…te mortifica mi ausencia; no sé por
qué morenita…”.
Empero,
si cambiamos el sentido de la estrofa, más bien podríamos asemejarla con un nos
mortificará tu ausencia, Viejo querido, Naferito.
Hasta
pronto a uno de los más grandes juglares de todos los tiempos vallenatos. (O de
este mundo historial (Vallenato) en alusión a Juancho Polo).
In
memoriam de Nafer Santiago Durán Díaz, “Naferito” (El Paso, Cesar, 26 de
diciembre de 1932 – Valledupar, Cesar, 29 de septiembre de 2026).
P.D. Nota póstuma (familiar) en
honor a la efigie de doña Juana Mercedes Hinojosa Rubio, aquí.
Nicolás
Fernando Ceballos Galvis
[1] Festival Cuna de Acordeones de
Villanueva. (29 de septiembre de 2026). En memoria a Náfer Durán. Instagram. https://www.instagram.com/p/Dd4H3c0h2cq/
[2] Carlos Andres. (29 de
septiembre de 2026). Festival Vallenato lamenta la partida de uno de sus reyes:
Náfer Durán, coronado en 1976. EL PILON. https://elpilon.com.co/general/festival-vallenato-lamenta-la-partida-de-uno-de-sus-reyes-nafer-duran-coronado-en-1976
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