LAS 16 ESTRELLAS DE MILLOS, MILLOS, SIEMPRE MILLOS

F

ueron, no hace relativamente poco, (18 de junio de 2026), 80 años de vida e historia.

 

En 20 serán 100.

 

¿De Soledad…?

 

Por lo cual, será que, para ese tiempo (2046), ¿ya habremos alcanzado la gloria verdadera con la obtención de ese tan esquivo título internacional de envergadura que siempre nos echan en cara?

 

De punta a punta.

 

Por un lado, principalmente, las hinchadas a muerte de nuestros archirrivales Independiente Santa Fe con su rimbombante Sudamericana (obtenida en 2015) y Atlético Nacional haciendo alarde de su Rey de Copas con doblete Libertador a cuestas (1989 y 2016) y, por otro lado, aquellos malquerientes que, guardando por Millonarios una inquina tal, __mejor, a muerte__, no han de faltar en el panorama de la opinión pública generalizada.

 

Porque, para colmo de males, pareciera que Millonarios fuera la escuadra más odiada de Colombia, ¿ah?, pero sostengo, sin ningún tipo de reparos, que no puede negarse __así se trate de tapar el sol con un scutum típico de los legionarios romanos de hace siglos__ que, gústele a quien le guste, es el más grande en la historia de nuestro balompié.

 

No estoy exagerando.

 

En absoluto.

 

Si bien es cierto que el periodo de El Dorado del fútbol colombiano, comprendido entre el segundo semestre de 1949 y el año de 1953, se le atribuyó el mote de la Liga Pirata por la contratación de jugadores extranjeros en el país sin su respectivo pase internacional conllevando lo anterior al finiquito del asunto a buen puerto cuando Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), División Mayor del Fútbol Profesional Colombiano (Dimayor) y la otrora Asociación Colombiana de Fútbol (Adefútbol) suscribieron el 25 de octubre de 1951 el Pacto de Lima en el cual se propuso el fin gradual (que se extendería hasta 1954) de aquella Época de Oro para el balompié nacional  y el reintegro inmediato del país al fútbol organizado, El Ballet Azul se alzó como protagonista central de tan ostentosa materia deportiva al punto que terminó llevándose la máxima atención no solo colombiana sino mundial.

 

Por si las moscas, aclaro que, sin pretender ostentar ningún tipo de vanidades, ese Ballet brilló con luz propia entre el 49 al 53:

 

Si Santa Fe fue El primer campeón de Colombia (1948) bajo los rezagos del Bogotazo, Millos se hizo con el campeonato del 49 embarcado en esa icónica Balsa Muisca de la Leyenda de El Dorado con la que provocó una especie de Millonotazo al irrumpir un 4 de diciembre en el mítico Campin para ganarle la batalla al conjunto Azucarero (Deportivo Cali) por marcador 3-2 con goles de Alcibiades Aguilera y los astros argentinos del momento: La Saeta Rubia, Alfredo Di Stéfano, y Adolfo Maestro Pedernera.

 

Fue el equipo que, conducido por el argentino, Carlos Cacho Aldabe, __con la doble función de jugador (defensa) y entrenador__, lo conformaron los arqueros Gabriel Ochoa Uribe y Rubén Rocha; los defensas Tomás Aves /  Gustavo García / Danilo Mourman / Pedro Cajurra Díaz / José Saule y Francisco Cobo Zuluaga; los volantes Óscar Corzo / Álvaro Mendoza / Ángel Otero / Alfonso Che Piedrahita / Néstor Raúl Pipo Rossi e Ismael Soria y los delanteros Alfredo Castillo / Pedro Cabillón / Manuel Fandiño / Rafael Gabino Granados / Alfredo Mosquera / Rafael Valek y los ya referenciados Di Stéfano, Pedernera y Aguilera.

 

Adicional a esto también fue de vital importancia la presencia en ese Millos antológico del arriba mencionado delantero argentino Cabillón al convertirse en el mayor goleador de la temporada con 42 goles en 26 partidos.

 

Conjuntamente, con la inclusión a la plantilla profesional de los argentinos Julio Cozzi (arquero) y los delanteros Hugo Reyes, Antonio Maestrico Báez y Reinaldo Mourín; del defensor uruguayo Raúl Pini; de los volantes Hernando González (colombiano) y Julio Cesar Ramírez (paraguayo) y de Víctor Bruno Lattuada, delantero originario del Uruguay, Millos, con tres jornadas de anticipación, conquistó, en 1951, su segunda estrella al punto de que se impuso estruendosamente a Santa Fe por 5-1 con tres aciertos de Di Stéfano, __a la postre, goleador del torneo con 32 anotaciones__, uno de Pedernera y un balón más al fondo de la red gracias a la concreción de Báez.

 

Pero, antes de la obtención del tercer título, el Ballet llevó a cabo una verdadera exhibición de fútbol por el Viejo Continente cuando, para no ir tan lejos, el 31 de marzo de 1952 derrotó en el Chamartín al emblemático Real Madrid de España por 4 a 2 con doblete de Di Stéfano, uno de Castillo y otro de Báez.

 

Con el 2-3-5 de antaño, Millos formó de esta forma:

 

·         Portero: J. Cozzi; Defensas: R. Pini y J. Benegas; Mediocampo: J. C. Ramírez, N. R. Rossi e I. Soria; Delanteros: A. Castillo (reemplazado por A. Aguilera); A. Pedernera (reemplazado por A. Mosquera); A. Di Stéfano; A. Báez y R. Mourín. DT. Maestro Pedernera.   

 

Gesta que incentivó a la prensa española a elevar en estos bellísimos términos los siguientes titulares en honor a la grandeza de los entonces Embajadores del Fútbol: “…Millonarios auténticos artistas del fútbol asociado…”; “…Di Stéfano es el Luis Miguel Dominguín del fútbol…”; “…Millonarios es el mejor equipo del mundo…” y “…Lo más grande que ha visto Madrid: Millonarios de Bogotá…”. 

 

A su retorno a Colombia, dichos titulares no quedaron cortos:

 

Maestro Pedernera que, como en los tiempos del Cacho Aldabe, hizo sus veces de jugador y entrenador, no solo llevó al Ballet a hacerse con el título del 51 sino, de paso, con las copas del 52 y 53:

 

La primera, acompañado por Pipo Rossi en el banquillo, cuando el equipo al que pertenecieron el defensor argentino Felipe Stemberg; los volantes Adolfo Jorge Benegas (argentino) y Víctor Vega (colombiano); los delanteros argentinos Julio Stuka Ávila y Mario Fernández y el arribo al Ballet del atacante colombiano, Álvaro “Torito” Suárez, golearon a Bucaramanga 7-1 en un torneo donde Di Stefáno de nuevo se hizo con la corona de goleador (19 aciertos) y, la segunda, producto del fabuloso rendimiento que, a lo largo del campeonato, mostraron Los Embajadores con un Édgar Bustamante (colombiano) y un Roberto Tachero Martínez (argentino) en la defensa; con un José Hermel Hernández (colombiano) en la zona de volantes y un Óscar Contreras (argentino), un Jacinto Dienteleche Villalba (peruano) y un Julio Shinola Aragón (colombiano) en la delantera, pese a que el uruguayo, Ramón Villaverde, fue la figura del equipo con 11 goles anotados.

 

Es importante resaltar que, si se trata de hacer referencia acerca de un título internacional de envergadura, Millos se hizo, en 1953, con la denominada Pequeña Copa del Mundo de Clubes. Y, a pesar que pasa por desapercibida, basta recordar que Di Stéfano (6 goles); Villaverde (3 goles); Báez y Villalba (cada uno con una anotación) resultaron infalibles en el arco rival mientras que, el equipo, en su conjunto, se impuso ante el Espanyol de Barcelona de España por marcador global 10-0 en la final, a ida y vuelta, disputada en el Olímpico de Caracas (Venezuela).

 

Finalizada la Era de El Dorado solo fue hasta el torneo nacional de 1959 que Millos, __bajo la dirección técnica del Dr. Gabriel Ochoa Uribe__, logró el quinto título en su historia con una fecha de anticipación e imponiéndose al Cúcuta Deportivo por 3 a 1.

 

Nombres que atestiguaron dicha Era como E. Bustamante; Cobo Zuluaga; H. González y Víctor Vega se mantuvieron en la nómina oficial, no obstante, fue el equipo campeón de los arqueros Pablo Centurión y Elpidio Hernández; de los defensas Rodolfo Fito Ávila / Delio Noriega / Alfredo Rodríguez y Juan Ramírez Gallego; de los volantes Luis Alberto Mono Rubio / Ricardo Pibe Díaz y Hernando Tigre Moyano y de los delanteros Orlando Larraz / Roberto José Castro / Jorge Roa / Marino Klinger / Manuel Mañe Díaz / Hugo Contreras / Jaime Lugo / Héctor Pingo García / Ulilo Democracio Acevedo y Walter Marcolini, entre otras cosas, máximo anotador del Millos de Ochoa con la considerable suma de 20 goles.  

 

Así, pues, si sumamos la primera estrella, obtenida en el 49, perfectamente podríamos bautizar el cierre del Ballet, en la década de los años cincuenta, con un Quinquenio Embajador.

 

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En los sesenta, una Millos Todoterreno 4x4 se hizo sentir en el país para hacerse con un sorpresivo tetracampeonato indeleble de su palmarés.

 

Con la dicha de haberlo tenido como arquero en los tiempos soberanos de El Dorado, asimismo, Gabriel Ochoa Uribe, el técnico más laureado en toda la historia del fútbol de Colombia, fue su entrenador durante los torneos celebrados en los años 61 (inicialmente dirigido por Cozzi), 62 y 63 donde su escuadra se hizo con el primer lugar en los dos primeros (con 62 puntos) y en el tercero (con 63 puntos).

 

Al mismo tiempo, el delantero colombiano, Carlos Campillo, fue el goleador del equipo en 1962 (con 16 anotaciones) sin soslayar que el argentino, Rubén Pizarro, hizo lo propio con 16 aciertos en el campeonato del 61 y un récord anexo de 22 goles en la temporada del 63.

 

De todo este periplo Embajador surgieron figuras de la talla de, aparte de Campillo y Pizarro, el arquero Senén Mosquera, el volante Óscar Jamardo y los insignes delanteros, el recientemente fallecido Jorge Ramírez Gallego, Gallegol, y los convocados por la selección colombiana de Maestro Pedernera para Chile (1962) Delio Maravilla Gamboa y Marino Klinger.

 

En últimas, el noveno título Azul llegó en 1964 por un punto no más de diferencia con el Cúcuta que terminó instalado en el segundo lugar de la tabla con 56 puntos.

 

Bajo la dirección técnica de Carlos Valderrama, luego con Joao Avelino al mando del timón del barco y, finalmente, haciéndose cargo del equipo el legendario arquero, Efraín Caimán Sánchez, resultó campeón con el Carioca Sílvio Faria como máxima figura concretando un total de 22 goles a lo largo del torneo y una nómina en la que dijeron presente, por citar, Senén Mosquera en el arco; Mico Santander y Charol González en la defensa; Garrincha Guzmán, Pibe Díaz, Jamardo y Pepe Romeiro en la zona de volantes y Gallegol, Maravilla Gamboa, Marino Klinger, Rubén Pizarro, Jenaro Benítez y el mismo Faria en la delantera.

 

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Hasta puede otorgársele otro mote Los bachilleres de El Ballet Azul, pues pasó con honores el undécimo grado del año 72 al obtener la décima estrella con un Ochoa en el banquillo Albiazul y un ¡Millonarios será campeón!, obra de la afamada Billos Caracas Boys, qué, con justa razón, reventó por todo el país al son del canto de fondo inmemorial “…¡Y ya podemos cantar el gol con Alejandro, Ortíz y Morón / Millonarios será campeón!...” que no fue en vano si se tiene en cuenta los 84 puntos obtenidos que lo llevaron a la cima de la tabla y un Alejandro (Brand) goleador con 17 aciertos.

 

Si, entre varios jugadores, fueron parte del plantel el arquero Otoniel Quintana, los defensas Chonto Gaviria, Arturo Segovia, Tizón y Pelé González, los volantes Julio Avelino Comesaña y Hermenegildo Segrera y los delanteros Dragoslav Sekuralak, Héctor Javier Céspedes y Apolinar Paniagua, para la onceava estrella del 78 fueron integrantes de la nómina, por citar, el arquero Luis Gerónimo López, los defensas Germán Gutiérrez de Piñeres, Alonso Pocillo López y Jaime Flaco Rodríguez, los volantes Jorge Turco Amado, José Cheché Hernández, Carlos Emilio Rendón y Daniel Tito Onega y los delanteros Juanito Moreno, Juan José Búho Irigoyen, Hugo Promanzio y Aníbal Tortoriello acompañados del tridente Ortíz, Brand y Morón, para, en el cuadrangular final, hacerse con el campeonato, en pleno clásico capitalino, al imponerse a Sante Fe por 3 a 1.

 

De la mano del entrenador argentino, Pedro Dellacha, la gesta se hizo realidad con un Búho Irigoyen goleador (34 aciertos) y un Viejo Willy en su máximo esplendor que, 4 años más tarde, figuraría en la lista de Los mejores 40 de América así:

 

·         “…Willington Ortiz: uno de los mejores delanteros de toda la historia del fútbol colombiano __algunos dicen que el mejor__ y argumento ofensivo del Deportivo Cali. Las lesiones lo han perjudicado en los últimos meses…”.

 

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Nueve años de sequía victoriosa traerían su recompensa con el bicampeonato del 1987-88.

 

Dirigidos por Luis Augusto El Chiqui García, Óscar Pájaro Juárez tuvo a bien hacerse con el grado de goleador al anotar 21 tantos durante el desarrollo del campeonato del 87 en el que Millos logró el primer puesto del octogonal final con 20 puntos y Carlos Gambeta Estrada, con 28 goles anotados, fue la insignia del equipo que alcanzó la decimotercera estrella en un 1988 de infarto: finalizado el partido con Junior, en Barranquilla, a un tanto, debieron esperar por cinco minutos para que Nacional no le ganara a Santa Fe en el Campin como en efecto sucedió.

 

Dado este escenario, Millos logró la punta del octagonal, con 24.50 y 32 goles a favor mientras Nacional terminó respirándole en la nuca ubicándose en la segunda casilla con la misma puntuación, pero con 23 goles a su favor.

 

Fueron destacados integrantes de esa escuadra doblemente campeona el arquero Rubén Cousillas, los defensas Cerveleón Cuesta; John Jairo Pocillo Díaz; Hugo Galeano; Germán Gutiérrez de Piñeres y Miguel Augusto Nano Prince, los volantes Juan Carlos Nene Díaz; Eduardo Pimentel; Mario Vanemerak; Mario Panza Videla; Carlos Rendón y Gabriel Jaime Barrabás Gómez y, en el frente de ataque, Arnoldo El Guajiro Iguarán; Rubén Darío Hernández; Óscar Pájaro Juárez y Gambeta Estrada.

 

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Finalmente, la lluvia de estrellas (cortas) en el nuevo siglo rompieron por completo con el hechizo de 24 años sin alcanzar un título profesional y, de pasadita, con el chistecito de vago del tal equipo San Victorino porque, __decían__, no ha podido salir de la 13.

 

De la mano del entrenador ibaguereño, Hernán Torres, ex arquero de la institución en los años noventa, llegó a la final de la otrora Liga Postobón (2012-II) como primero del todos contra todos alcanzando un total de 37 puntos producto de 11 victorias y 4 empates y 10 puntos adicionales como vencedor del grupo A del cuadrangular semifinal.

 

Lo que significó que debió enfrentarse en la fase final con el Poderoso de la Montaña, Deportivo Independiente Medellín (DIM), primero, el 12 de diciembre, sellando en el Atanasio un empate a cero y, luego, cuatro días más tarde, la disputa de vuelta en el Campin donde consumaron otro empate, esta vez a un tanto, lo que obligó a la definición del título desde la vía de los penales a favor de Millos por marcador 5-4 con aciertos de Wason Rentería; Pedro Franco; Juan Esteban Canicita Ortiz; Harrison Otálvaro y Luis Delgado.

 

Pero si de final alegórica se trata, tiene que ver con la disputada en la Liga Águila-II de 2017, entre Millonarios y Santa Fe, en cuya clasificación general los dirigidos por el fallecido técnico argentino, Miguel Ángel Russo, lograron la cuarta posición con 36 puntos (10 victorias y 6 empates) y, además, se impusieron en la fase de cuartos (1-1 y 2-1 contra La Equidad) y semifinales (2-1 y 0-0 contra América de Cali).

 

Con esto, se programaron los días 13 y 17 de diciembre para albergar en el Campin la Finalísima Capitalina.

 

Si, en el primer encuentro, triunfó Millos con anotación en solitario del defensor uruguayo, Matías De los Santos, en el partido de vuelta casi se le complican las cosas al Azul: Morelo empató la serie a favor del conjunto Cardenal; tiempo después Cadavid puso nuevamente al onceno de Russo arriba en el marcador; impajaritablemente Morelo colocó al 82’ el 2-2 que instaba a los penales, pero, a cinco minutos del pitazo final, un certero zapatazo de Henry El Chino Rojas decretó el decimoquinto campeonato para Los Millonarios.

 

Ya, en el Apertura de 2023, Alberto Tito Gamero, quien fuera campeón como jugador de Millonarios en aquel 1988, encaminó a la escuadra Albiazul para alcanzar la estrella 16.

 

Sus dirigidos manejaron impecablemente el todos contra todos al hacerse con la segunda casilla de la tabla clasificatoria con 38 puntos (10 victorias y 8 empates) sino también forjaron la tarea de ganar el grupo B del cuadrangular final con 13 puntos a su favor; en resumidas cuentas, esa histórica rivalidad con Nacional esperaba con ansias en las puertas de entrada del Atanasio y del Campin.  

 

No se hicieron daño en Medellín (0-0), pero, en Bogotá, Nacional comenzó ganando la serie con anotación de Jefferson Duque, sin embargo, a media hora de que finalizara el partido apareció Llinás con el empate que, a fin de cuentas, llevó a Millos a ganar el campeonato desde los penales por marcador 3-2 con aciertos de Jorge Arias, Juan Carlos Pereira y Larry Vásquez.

 

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Luego de revisado todo este historial que compulsa los 16 títulos que ha alcanzado Millonarios a lo largo de sus 80 años de vida e historia, es momento de pensar para empoderar ese magno Embajadores como debe ser con una Sudamericana o una Libertadores, por muy lejanas que estén, o, por qué no, en el título de este semestre o, en su defecto, en una quinta Copa Colombia.

 

Sea lo que sea, ¡qué viva Millos!

 

¡Siempre! ¡Siempre! ¡Siempre!

 

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P.D. Juan Guillermo Cuadrado: no me disgusta la idea de que haya sido contratado por un Millonarios, ahora, a órdenes de Gamero en lo que será su segunda era al frente del plantel profesional. El problema es si verdaderamente rendirá como debe ser. No quiero parecer ave de mal agüero, pero ¿la hinchada estará avocada a otra Danza de los Millones a lo Falcao para absolutamente nada? ¡Eso sí que no!

 

Nicolás Fernando Ceballos Galvis

 

Referencias:

 

Archivo de Bogotá. (2008). Historia del fútbol de El Dorado (Edición especial). Alcaldía Mayor de Bogotá D.C. ISBN 978-958-717-046-7.

 

Azul Total. (2018). Millonarios y los 70 años del Fútbol Profesional Colombiano. https://www.azultotal.com/post/2018/08/15/millonarios-y-los-70-a%C3%B1os-del-f%C3%BAtbol-profesional-colombiano

 

La primera barra brava de colombia CA#13. (2020, 29 de junio). LA HISTORIA DE UN GIGANTE la película de Millonarios [Video]. YouTube

 

Mundo Millos. (2026). Historia. https://mundomillos.com/historia/

 

Ortiz Alvear, J. (1983). Millonarios. Nuestro Fútbol, 7-45.

 

Ruta 82. (1982). Willington Ortiz. En Los 40 mejores de América (p. 263). Editorial Ruta 82. 

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