LA HERENCIA VALLENATA QUE NOS HA DEJADO "NAFERITO"
“Dejar de tocar el acordeón es morir en vida” (Nafer Durán) Y a los dos reyes vallenatos tuvieron que haberse encontrado al final del sendero: esa puerta de entrada a la eternidad que, beatíficamente, puede estar representada en lo más excelso del Magdalena Grande donde tocarán con júbilo sus acordeones mientras esperan con ansías ese día no muy lejano en el que el Altísimo los mandará de misión a la tierra bendita de El Paso (Cesar) que, en los albores de la pasada centuria, los vio nacer, crecer, reír y llorar. De llegar a ser así, seguro que vienen a reclamar como se hace constar en el Nativo del Valle de Beto Murgas que interpretó para el álbum La Trampa (1998) El Pulmón de Oro , Poncho Zuleta , ese “…Por qué razón / Dicen que nuestro son / Dizque viene de Cuba / Y no del Paso, Cesar…” y, de pasadita, a reafirmar la tendencia del por qué, hace más de medio siglo, en sus sendos reinados, se convirtieron, inclusive, en los Reyes del Son...