"PAPUCHO", EL EMPERADORCITO
F ue entrando a la contienda como “Pedro por su casa” y ¡“tarararán, tarán”!: terminó saliendo victorioso en una segunda vuelta (¿de infarto?) que si fuera por los estafetas del Consejo de Estado, el resultado a su favor, supuestamente manipulado, —según denuncias que están al reparto por tal corporación—, estaría pendiendo de un hilo, pero no, al contrario, hoy contamos, —para colmo de mis propios males—, con un emperadorcito que, inclusive, podría tener rótulo hasta de espurio en poco tiempo. ¡Ah!, eso sí: ¿animal político? de oscurísimas procedencias que no tuvo ningún tipo de reproches, ni reparos ni sonrojos para, en un pasado que, ¡ojo!, no perdona, ser tinterillo de narcotraficantes y paramilitares; estafador de estafadores; jefe de debate (más no moderador) en las mesas de adoctrinamiento bajo la herejía del tenebroso “Pacto de Santa Fe de Ralito” con Mancuso y sus descuartizadores de seres humanos a la cabeza; mezclador de sus propios rones de mar...