DIOMEDES, AQUÍ ESTÁN TUS CANCIONES
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venido rememorando en estos últimos días el total de las canciones del trabajo
discográfico, “Gracias a Dios”, realizado, hace más de veinte años, por
Diomedes y “El Cocha” Molina.
No
es un despropósito considerarlo como el mejor disco que grabó en la presente
centuria,
seguido, por qué no, de un “Pidiendo vía”, hecho realidad en prisión con el
acordeón de Juancho de la Espriella, o un “De nuevo con mi gente”, junto a
Franco Argüelles, sin embargo, el “Gracias a Dios” tiene una especialidad,
digámoslo espiritual, no sólo por el bellísimo canto que intitula el
proyecto sino por el sentimentalismo que imprime “El Cacique” en varias de las
12 obras del disco como es el caso especial de la sorpresiva, “El ausente” de
Aníbal Velásquez, a modo de balada romántica, el “…no puedo alcanzarte de
esta cárcel, tan grande, tan grande; esta prisión tan lejana del Valle; dónde
me vine a esperar tu perdón…” que inspira el lamento, “Detrás del mar”,
ideado por Jacinto Leonardi Vega, o la dedicada a “La Cacica”, —miren, pues,
una especie de “Carta Vallenata” del “Cacique” dirigida a la “Cacica”—, la cual
enmarca con el preciosísimo nombre, Consuelo, sonoro hasta la eternidad.
Además,
podría sumársele a ese Consuelo, __“…porque así como esas nubes
se fue Consuelo; y allá entre nubes quedó su vida…”__, la
resplandeciente, Recordándote, obra de “Jorgito” Celedón, con algunos
fragmentos de la oda de Urbina Joiro, “Hija”, y, por qué no, un “Aquí estoy”
idealizada por Fabián Corrales, pese a que esta canción es base para dedicarla
a unos cuantos amores platónicos porque... “¡y qué vivan las mujeres!” que por
ahí se hallan así tengamos que invocar, compadres, ese interrogante de “Los Diablitos”,
__quizá, por los aires__: “¿dónde están esos amores?
La
música de Diomedes, __a lo sumo, acompasada por las proverbiales que
acompañan a ese espiritual, “Gracias a Dios”, en especial, “El escorpión” de
Víctor Salamanca Rangel, “Los cambios de la luna” de Rafael Díaz Maestre y
“Mentiras de la gente” de Gustavo Calderón Guerra__, aún se halla
inmersa en un exhaustivo laboratorio musical Vallenato donde perdurará para
siempre el paseo, el merengue, el son y la puya así como también en un baúl de
los recuerdos, propio de las abuelas, donde, “¡con mucho gusto!”, se resguarda
una treintena de álbumes de estudio en su voz inmortal, registros de vídeos y
parrandas y una amalgama de “Grandes Éxitos”, en diversos formatos, y, cuyos
resúmenes fonográficos, __primeramente, realizados por la otrora
CBS, hoy Sony Music Colombia—, tuvieron en cuenta llevarlos a cabo, en su
máximo esplendor, como homenaje en vida hacia la imagen y semejanza del ilustre
cantautor de La Junta, Diomedes.
Entonces,
anotar todo un listado general de esos “Grandes Éxitos” encontrados a lo largo
y ancho de su valiosísima discografía, no tendría sentido cuando sobrepasa un
total de 25 proyectos de envergadura, no obstante, vamos a hacer un recorrido
por los más brillantes, —tal como el icónico diamante, tal vez “en bruto”, que
tuvo incrustado en su incisivo superior izquierdo—, con los que se podría
armar todo un parrandón vallenato en celebración de su onomástico número 69, so
pena de hacerle saber que, donde quiera que se halle su bendita alma, ¿al final
del sendero, será?, “¡Diomedes, aquí están tus canciones!”: aquellas que, a
decir verdad, se mantienen vigentes como si, a tiempo actual, lo viéramos a
escondidas cantando, ahí, muy campante, con el alma en un acordeón y a grito
herido, como el cóndor de los Andes, más de tres canciones al pie de cualquier
ventana marroncita instalada en cualesquiera de las casas de palma, bahareque o
de madera del Caribe o, mejor, en la del aire del maestro Escalona.
Llama
la atención la colección propuesta por Círculo de Lectores (Colombia), fundada
en 1969, a fin de transmitir cultura y conocimiento, y que, para 1990, dedicó
un musical a Diomedes, el cual tituló “Colección de platino”: 20 canciones
publicadas, entre 1976 a 1989, y divididas en dos LP, convocando, entre otras,
las escritas por el compositor, Diomedes, “Tres canciones” / “Para mi
fanaticada” / “Tu serenata” / “Cantando” / “Te necesito” / “Mi muchacho” /
“Brindo con el alma” y “El cóndor herido”.
Asimismo,
se halla en el mundo de los recopilatorios el esencial, “Vallenato... Lo
nuestro”: contenido fonográfico que, realizado por la CBS, en 1990, reúne a
los “Tres tenores del Vallenato”, Diomedes, Jorge Oñate y “Poncho” Zuleta, en
reunión de sus más grandes éxitos, destacando, por los lados de “El Cacique”, sus
recordables canciones “Algo de tu parte” de Marcos Díaz Alarza, “Se te nota en
la mirada” de Gustavo Gutiérrez Cabello y “Los recuerdos de ella” de Elver
Augusto Díaz Maestre.
Ya,
en tiempos de la recién inaugurada, Sony Colombia, no escatimó en detalles
para proponer, en 1994, una nueva unión, esta vez entre Diomedes y los
añorados, “Hermanos Zuleta”, titulándola “Colección frente a frente” que,
en la voz de “El Cacique”, trae consigo otra de sus composiciones insigne como
lo es “Bonita” y las melodías adicionales “Sanandresana” del joven desaparecido
compositor, Octavio Daza / “Sin medir distancias: poema hecho realidad por
Gutiérrez / “Todo es para ti” de Calixto Ochoa y “Canta conmigo” de Hernando
Marín y con la cual, Diomedes y “Juancho”, “se lanzaron al ruedo” en la década
de 1990.
No
puede dejarse de lado los históricos, “30 Grandes Éxitos”, cuyas versiones
originales se encuentran totalmente remasterizadas en dos acápites conformados
por un primer volumen, lanzado por la Sony, en el 98, mediante dos compactos de
15 canciones cada uno en los que se rescatan los temas “Volvamos” y “Que hubo
linda” de Fabián Corrales / “Gaviota herida”, “Era como yo” y “Doblaron las
campanas” de Efrén Calderón / “Tu eres la reina” de Urbina / “El culpable soy
yo” de José Alfonso “El Chiche” Maestre / “Te quiero mucho” de Diomedes /
“Diana” de Calixto Ochoa y “Por qué razón” de “Juancho”; y un segundo
recopilatorio adicional de 2001, bajo el mote, “30 Grandes Éxitos Vol. 2”, que
reúne las recordables “Me deja el avión” de Carmen Díaz de Zuleta / Déjala de
“Juancho” / “Frente a mí” de O. Daza / “Ilusiones” de “Luiso” Egurrola /
“Romántico” de “El Chiche” Maestre / “El hombre de mama” de Efraín Barliza /
“Camino largo” de Gutiérrez / “A un cariño del alma” de Urbina / “Cristina
Isabel” de Edilberto Daza y “Lo mismo me da” de Armando Zabaleta.
Pero,
en vísperas de la finalización del siglo XX, otra vez la Sony le apuesta a
la unión, Diomedes / “Poncho”, con el especialísimo del 99, “Las Voces del
Vallenato - 15 Grandes Éxitos de Diomedes Díaz Cantados con Poncho Zuleta”,
en el que hicieron realidad tonadas de la talla de “Lluvia de Verano” de Marín
/ “Joselina Daza” de “Alejo” Durán / “Fantasía” y “Mensaje de Navidad de
Rosendo Romero y “Yo soy el indio” de Romualdo Brito.
El
nuevo milenio trajo consigo mucha más música en la voz de “El Cacique” con el
recibimiento de “Fiesta Vallenata con Diomedes Díaz”: todo un compilado de sus
mejores canciones cuando tuvo oportunidad de participar en la imperial, “Fiesta
Vallenata”, incluyendo, en dicho especial, un segmento de 30 canciones,
divididas en 15 para cada CD, con temas como “Se acabaron mis penas” / “El
besito” / “El muerto borrachón” / “Ya lo verás” y “Hoy por mí”; empero, sin
querer quitarle ningún tipo de protagonismo a otros discos de altura que reúnen
lo mejor de su música Vallenata integrada en, por ejemplo, “De parranda” (Vol
1., 2002) / “De parranda” (Vol 2., 2004)
/ “Mis favoritas: Diomedes Díaz - Vuelve el más grande” (2004) y “Las que
faltaban” (2006).
Antes
de su lamentable deceso, acaecido un 22 de diciembre de 2013, en 2008, la Sony
Colombia, lanzó al mercado una soberbia colección que rotuló “Las 100 de
Diomedes Díaz”; lo que se interpreta como una ardua tarea, por parte de dicha
casa discográfica, para seleccionar, entre más de 150 canciones grabadas por “El
Cacique”, sus 100 mejores, a manera de antología, y la puesta en marcha de
dos compilados extra aun conocidos como “Celebremos juntos” (2009) y Celebremos
juntos 2 de 2010: interesantes propuestas en las que Diomedes interpretó sus
más grandes canciones con reconocidos intérpretes del folclor representados en
las personalidades artísticas de Jorge Celedón / Silvestre Dangond / Felipe
“Pipe” Peláez / Nelson Velásquez y su hijo, Rafael Santos Díaz, __el
cantor de “El turpial”, obra de su papá__, más la presentación, en
2011, del disco, “El compositor”, que contiene una buena parte de la obra
escrita de Diomedes sustentada con, por enlistar algunas clásicas, “Sin ti” /
“Tu cumpleaños” / “Título de amor” / “Mi primera cana” y su biografía cantada,
“26 de mayo”.
Si
hace 12 años y algo más un disco post mortem a su memoria llevó por título “56
años - Una historia: Esta voz es para siempre”, el año entrante puede ser la
ocasión perfecta para que la organización de la sexagésima edición del Festival
de la Leyenda Vallenata considere homenajear la figura musical de “El Cacique”
con un lema que puede inscribir en mayúsculas un “70 años - Una historia: Esta
voz es para siempre”: un mensaje para Diomedes, más allá de los cielos, que
indica que si el llevaba del alma prendida a toda su fanaticada, nosotros
también lo llevamos prendido en nuestras almas invocando su “26 de mayo” porque
“…¡Me llamo Diomedes Díaz y vivo en La Junta, mi pueblo!...”, o su “¡Muchas
gracias!” del 96 o el pedacito final de la espiritual, “Gracias a Dios”, cuando
una dama celestial aparece, allí, en cualquier rincón de la tierra para dictar
con tesón: “...Puse mi esperanza en el Señor / Y Él se inclinó para escuchar
mis plegarias / Me salvo de la fosa mortal / Me libró de hundirme en el pantano
/ Afirmó mis pies sobre una roca / Dio firmeza a mis pisadas / Hizo brotar de
mis labios un nuevo canto...”.
Nicolás Fernando Ceballos Galvis
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