¿CUÁL DE ESTOS TRES ES EL MENOS PEOR?

E

xactamente, hace algo más de dos meses, salimos de Guatemala (elecciones al Congreso) para, “en menos de lo que canta un gallo”, meternos a “Guatepeor”: las venideras y más alebrestadas elecciones presidenciales de los últimos tiempos que atestiguará desde las barreras esta República a punto de volar en átomos mientras los candidatos, mejor, los toros ¿bravos con alma de acero?, __en alusión a la clásica canción colombiana de Silva y Villalba__, se dan en la mula y se echan fieros desde su propia mierda.

 

Y acoto alebrestadas porque en este “país de cafres”, __término acuñado al maestro, Darío Echandía__, siempre ha pasado algo monumental en cada elección “para presidente” (¿fue Uribe un “para presidente”?) o un algo “muy superficial” según el criterio, __si es que lo tienen__, de un cierto séquito perpetuo de amnésicos que no ha de faltar en esta patria del “Sagrado Corazón” y cuya condición los priva de echarse una miradita hacia el pasado.

 

Sin lugar a dudas, en cuanto a reyertas presidenciales respecta, entre el fraude electoral de 1970, __base del surgimiento del M-19 al que perteneció el presidente Petro en su juventud__, los asesinatos de los candidatos presidenciales Luis Carlos Galán, Bernardo Jaramillo Ossa y Carlos Pizarro Leongómez y el inicio de las campañas sucias uribistas desde 2014 a la fecha, podemos decir, cariacontecidos, que se tratan de acontecimientos monumentales más no “superficiales” con registros, históricos y electorales, cuasi enciclopédicos.

 

Negarlo, imposible.

 

(Eso dejémoselo a Petro con su “yo no lo crie” en referencia a su hoy indiciado hijo, Nicolás Fernando, ¡vaya casualidad!, tocayo del suscrito).

 

Por decir lo menos, monumentalismo, más que superficialismo, que, a toda costa, ya está haciendo presencia en la venidera contienda electoral, __porque, recuérdese, en este “país de cafres” todo se arregla a los “contiendazos”__, encabezada, principalmente, por animales: una especie de fábula ¿de amor? donde los políticos, disfrazados de animales o viceversa, __hasta ahora me entero que los animales políticos (o viceversa) hablan__, se hacen llamar Jaguar, Paloma y Tigre: tres entelequias perfeccionadas por las empresas encuestadoras y los medios masivos de comunicación social a efecto de centrar entre estos la disputa a la presidencia. (Al unísono, hasta el señor candidato Cepeda, viene advirtiéndolo con su mirada desorbitada: fiel a su condicionamiento hacia la puesta en marcha de los debates, los mismos deben ser entre él y los actuales representantes de la extrema derecha: la señora Valencia y el señor de la Espriella).

 

¿Para cuándo?

 

Hablando del “Jaguar”, __o sea, de Cepeda__, el ya apelado por sus malquerientes y, de paso, por esa extrema derecha, en calidad de “Heredero de las FARC”, desde hace marras viene punteando en un método de encuestas del que nunca he sido partidario porque la única encuesta valedera es el voto popular, sea cual fuere el resultado, vaticinando, con la misma mirada desorbitada de siempre, que ganará en la primera vuelta.

 

¿Cómo podrá estar tan seguro, ah?

 

¿O sentirá temor de llegar a segunda vuelta porque, fijo, pierde porque pierde en tal escenario?

 

El dado caso es que, sin temor a equivocaciones, se hizo candidato a la presidencia no tanto por su trayectoria de 15 años en el Legislativo donde se dio en la mula y se echó fieros con el décimo tercer apóstol, Álvaro, y su gavilla, sino, más bien, por la contienda judicial, __tras bambalinas, mediática__, con ese mismo apóstol, presupuestando que si, cuasi lo derrota por dicha vía, entonces, intentará asestarle un golpe de autoridad a nivel político.

 

Pero también viene presupuestando que lo van a matar.

 

¿Quién o quiénes?

 

¿Se va mandar auto atentar?

 

“Pataditas de ahogado”, típicas en épocas de campaña, en la que, subráyese, viene pregonando su única propuesta base, la “Revolución Ética desde la Defensa de la Humanidad”, sin dejar de la lado las modificaciones que tiene en mente sobre lo ya actuado, __incluyendo la tan disfuncional, “Paz Total”__, es decir: pese a su propuesta base, llegará a la presidencia a terminar el trabajo que le dejará Petro sobre el escritorio con una nota inscrita en un pósit que dirá algo así como: “¡No me eche en bolsa rota la Constituyente que ya está en marcha!”.


¡Oh sorpresa!: pero a ese “¡me van a matar!” (¿quién o quiénes?), asimismo se unieron con delirios de persecución la Paloma y el Tigre que vienen siendo lo mismo, __así lo disimulen o actúen a lo Santos-Uribe__, armando, a hurtadillas, una peleíta, ahí, tipo, rufianes de esquina, a lo “Chompiras” y “El Botija”.

 

Por estos lados, nada nuevo.

 

Dedicados, eso sí, a soliviantar los ánimos contra el gobierno y hacia quien lo preside para, simple y, llanamente, infundir terror puesto que, por nada del mundo, puede ganar Cepeda en una primera vuelta que, con desparpajo, ya considera suya, a menos que en la segunda ronda, sea contra la Paloma o contra el Tigre, la gente vote (¿o bote?) verraca por alguno de estos dos políticos disfrazados de animales o viceversa. 

 

De resto, no tienen absolutamente nada más que decir o proponer, salvo que, alguno de los dos, planee un auto atentado.

 

¿Serán capaces?

 

Nada de raro tiene.

 

Aparte del grito a lo “Precursora”: “¡No me vaya mandar a matar, senador Cepeda!”, doña “Paloma Guarumera” que, “para el Cauca, para el Cauca ya se fue”, vivita su ilusión de dividir el departamento, viene copiando los ademanes y el timbre de voz de su jefe o taita eterno (¿es su taita eterno el décimo tercer apóstol?) porque, con ese populacho que viene mandándose en plaza pública, la “Dama de Hierro del Uribismo” pretende convencer a sus algo más de 6.402 seguidores que ella es la única que puede derrotar a Cepeda en primera para instaurar el Estado Comunitario 2.0 que tanto necesita esta patria: más seguridad, más cohesión social y más confianza inversionista “así el pícaro ladrón del Santos se haya comido esos tres huevitos de oro”.

 

En extremo, el ahora, “Aristócrata del Caribe”, de la Espriella, __aunque el mono se vista de seda, mono se queda__, con su “Salvemos la Patria” en uso permanente de su “galantería” por intermedio de saludos militares, no piensa, siquiera, en derrotar a quien sea en la primera o segunda vuelta: lo que quiere este señor de no fiar; gárrulo; presuntuoso; vanidoso y ridículo, pues cuando sale a plaza pública se esconde como muñeco (¿de la mafia?) en vitrina blindada porque la DNI, es decir, el gobierno, “¡lo quiere matar!”, es llegar como sea a la presidencia para “destripar la izquierda”; lo que, en la práctica, significa que pretende inundar al país de varios “golpes de gracia”: esos mismos que aniquilaron un partido político completo, más exactamente la Unión Patriótica – UP, cayendo, entre tantos, Jaime Pardo Leal, candidato presidencial en el año 86, y los dirigentes políticos, José Antequera y, Manuel Cepeda Vargas, padre del candidato Cepeda.

 

Bastante, pues, que le aprendió a sus magníficos “narco clientes” y “para clientes” como para deducir que es el número 14 en la lista de los apóstoles de Yarumal.

 

Cuando, a regañadientes, la junta directiva de Ecomoda no tuvo otra opción más que designar a Beatriz Pinzón Solano como presidente para salvar a la compañía de la catástrofe, retumbaron en la sala de juntas trece palabras que, con su preciso y precioso uso de la lengua castellana, pronunció el fenecido maestro, Kepa Amuchástegui, en su rol de Roberto Mendoza y Cifuentes así:

 

“Estamos ante dos opciones: lo que nos gusta y lo que nos sirve”.

 

Colombianos:

 

En estos momentos de efervescencia y calor, ¿qué es lo que más nos gusta y qué es lo que más nos sirve?

 

La decisión está en nuestras manos.

 

P.S. Germán Vargas Lleras. Es cierto: se ha dicho de todo contra su persona, no obstante, imposible de negar su asidua trayectoria política “pura sangre” al estilo de su abuelo, el benemérito presidente Lleras, como concejal; parlamentario; ministro y vicepresidente; su capacidad de liderazgo, gestión y ejecutoria; su distinguido conocimiento jurisprudencial; su poder de análisis a través de sus columnas de opinión publicadas por el Diario El Tiempo y, máxime, a pesar de ser el caudillo del cuestionado, “Cambio Radical”, sus vastos rasgos que le cabía el país en la cabeza. Se ha ido, quizás, el verdadero hombre de la “mano firme y el corazón grande”: del inmemorial coscorrón a salvarse de la muerte en reiteradas ocasiones, inmerso en atentados y accidentes marítimos, sin presupuestar su impertérrita bajada al santo sepulcro. Paz en su tumba.

 

Nicolás Fernando Ceballos Galvis 

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