JORGE CELEDÓN, ES PARA EL MUNDO

J

orgito, sea dicho de paso, hipocorístico que, por el trasegar de los años, ha brillado con luz propia, no es ningún novato en la industria de nuestra música vallenata, al contrario, es todo un emperador producto de que gracias a la escuela musical a la que perteneció en sus tiempos juveniles, direccionada por su tío, el asimismo afamado cantautor vallenato, Daniel Celedón Orsini, se fijó la senda de su propio triunfo: llegar a ser uno de los más grandes intérpretes del folclor, consolidando así tal apuesta desde su participación en “Drama provinciano” hasta dejar huella grande en el magno, Binomio de Oro de América, y, claro, en su aún vigente incursión en solitario.

 

Es que corría el año 1981 y Daniel Celedón junto al acordeonero, Ismael Rudas, __ambos, cobijados, para la época, con el mote artístico, “El Doble Poder”__, ultimaban detalles para lo que sería el lanzamiento de la producción “Excelente”, avalada por la otrora Philips, y fue allí, en ese proyecto, que la voz del chiquillo, Jorgito, se hizo presente al entonar la iniciación de la icónica, ya mencionada, “Drama provinciano”, de la autoría del fenecido, Lenin Bueno Suárez, “Leabus”:

 

“…Oye mamá / En la puerta hay un señor / Que dice que es mi papá / Y que quiere hablar contigo / Dímelo ya / Dime pronto por favor / Porque si ese es mi papá / Se lo diré a mis amigos / Allá en la escuela mis amiguitos / Me preguntan si tengo papá / Porque dicen que nunca lo han visto / Que a la escuela me ha ido a buscar / Porque dicen que nunca lo han visto / Que a la escuela me ha ido a buscar…”.

 

Pero si aquel “Drama” fue la puerta de entrada para ese chiquillo que ya veía su porvenir entre estudios de grabación y escenarios, tanto nacionales como internacionales, continuó avante con su proceso artístico, sorprendiendo con la entrega del LP, “Sueño de niñez” (Philips, 1984), realizado junto a su hermano, “Poncho”, y que bajo la dirección de Rudas y producido por “Leabus”, cuenta con diversos títulos, rescatándose los reconocidos paseos “Sueño de niño” (o “Sueño de niñez), obra de Luis A. Molina, “Dígame usted señor” (Leopoldo Turizo) y “El gamín reconocido”, escrita por Jaime Vega Brito.

 

No obstante, luego de ocho años de la consumación de tal lanzamiento, “Bella ilusión” (EMI / Sony, 1992) se considera su primera puesta en escena oficial, acompañada de las notas de acordeón de Luis “Negro” Villa y que hecha realidad bajo la razón musical “Los Nobles”, consigna las composiciones de Jorgito, “Vivir sin ti” y “Bella ilusión”, y la letra del propio Villa, “Que tiempos”; hasta para contextualizar de qué trata este álbum, próximo a cumplir 34 años “al aire”, se le puede dar cabida a los temas “No llores, canta en la vida” de Gustavo Gutiérrez Cabello y “Palomas al viento” de Daniel Celedón.

 

Precisamente, fue en esa década dorada de los noventa para el vallenato que su figura comenzó a traspasar fronteras cuando, en 1996, se une a la nómina del recién fundado, “Binomio de Oro de América”, en virtud de exponer todo su potencial vocal y, de paso, servirle como acompañante de fórmula a la voz líder del grupo, encarnada en la persona del asimismo afamado, Jean Carlos Centeno.

 

De las voces de este par de estandartes, surgieron las románticas del ayer y del hoy, “Volvió el dolor” (Centeno) y “Cómo te olvido” (Luis “Luiso” Egurrola), a pesar que Jorgito se fajó con la exteriorización de las recordables canciones “Me voy de ti” (Carlos Arturo Brito) y la cadenciosa “Baila feliz” de la autoría de Rosendo Romero.

 

Subsiguiente al trabajo “A su gusto”, con “Seguimos por lo alto”, producido por Costeño / Codiscos, en 1997, continuó seduciendo a más de uno con su talento, primero, con la realización de los duetos, junto a Centeno, para darle vida a las afamadas “No te quiero perder” (“Luiso”) y “Rumbita caliente” (Lisandro Meza) sin obviar la clásica de su viva voz, “Te haré feliz”, creada por Iván Calderón; y segundo, ya para la propuesta de 1998, titulada “2.000”, el hallazgo, en su voz, de varias canciones de aquel compacto al son de “No me vayan a olvidar” (Israel Romero); “Parrandita, parrandón” (José Fernando Romero); las románticas de antaño “El amor” (Omar Geles) y “No pude olvidarte” de José Antonio Moya más los históricos duetos “Un osito dormilón” (Centeno), “Olvídala” (Alberto “Tico” Mercado) y la dedicada a nuestra patria herida colombiana, por intermedio de la proclama de Rosendo Romero, intitulada “Canto al amor”.

 

Además, valga resaltar que, entre 1997 a 1999, participó en las tres primeras ediciones de la llamada “Combinación vallenata” (Costeño / Codiscos), al entonar, con las notas de fuelle de “Chelita” Ceballos, “Nicky” López y Wilber Mendoza, las canciones románticas de su plena autoría “Sin tu amor” (Vol. 1), “Cómo hago” (Vol. 2) y “Después de tanto amor” (Vol. 3).

 

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Jorge Celedón, en solitario

 

Para el año 2000, emprende vuelo con su propia agrupación: avalado por la Sony Colombia y junto a Jimmy Zambrano, ostentaría otra década dorada cuando hablamos de su primerísimo álbum en solitario rotulado “Romántico como yo” y otros de la talla de “Llévame en tus sueños” (2001); “Canto vallenato” (2002); “¡Juepa je!” (2004) y “Son… para el mundo” (2006).

 

Si el primer disco cuenta con las famosas “No te olvidaré” (Iván Calderón); “Tengo corazón” (Celedón); “Bendito sea Dios” (Diomedes Díaz Maestre); “Romántico como yo” (Geles) y “Nos quedó grande el amor”, obra de Fernando Meneses Romero, refresquemos la memoria con otros temas, dignos de ser recordados para la ocasión, en homenaje a Jorgito, __por qué no, a manera de un compilatorio con lo mejor de su repertorio__, en uso de otros de sus más acreditados temas como “Por tu primer beso” (“Luiso”); “No podrán separarnos” (Calderón); “Parranda en el cafetal” (Celedón); “Por estar adorándote” (Centeno); “Ay hombre” (Celedón); “Por gustarte” (Geles); “No merezco tanto silencio” (Wilfran Castillo); o, si a bien se tiene, la  elección de otras canciones halladas en lo que algunos consideran su mejor álbum en calidad de solista, el afamado “¡Juepa je!”, comenzando por la que titula la propuesta, escrita por Celedón, y subsiguiente a esta “Cuatro rosas” (Geles), “El invierno pasado” (Castillo); “Sin perdón” (Celedón); “Aunque no te comprenda” (Jorge Valbuena) y la puya de ensueño, creada por Celedón, bajo el título “Me dejó solito”.

 

Gran parte del cancionero anterior, resume, al detalle, su trasegar por este ya pasadito cuarto de siglo musical, aunque en “Son… para el mundo”, __base para obtener su primer Grammy Latino, en 2007__, tenemos la reunión de grandes éxitos, en especial, el dúo con el “Sonero de la Juventud”, Víctor Manuelle, en lo que respecta a la composición de Jorgito, “No todo puede llamarse amor”, y otra tanda sustentada con las recordables “El que por ti todo arriesgó” (Geles); la insigne “Esta vida” (Luis C. Monroy / Raúl Ornelas / Jaime Flores); “El amor es así” (Fabián Corrales); “Todo por nada” (Celedón) y la clásica de Rosendo Romero conocida como “Mi poema”.

 

Si, en 2009, dio a conocer “La invitación” y, en 2011, “Lo que tu necesitas”, obtuvo se segundo Grammy Latino, en 2014, gracias a “Sin fronteras 1”: propuesta fonográfica que, lanzada por la Sony Music, en 2013, contiene diversas canciones interpretadas por Jorgito a dúo con otros intérpretes, por ejemplo, en lo que respecta a las tituladas “Ahora te vas” (con “El buki”, Marco Antonio Solís); “La candela viva” (con “Totó la Momposina”); “Dáte un chance” (con Luis Enrique) y “Nuestra canción (con Elvis Crespo).

 

Su carrera ha sido tan exitosa que a hoy exhibe tres premios Grammy latino adicionales por sus producciones “Sencillamente” (2014); “Ni un paso atrás” (2017) y “Sigo cantando al amor” (2020).

 

En suma, si Jimmy y Jorgito alguna vez fueron una especie de “Son… para el mundo”, no cabe duda que Jorgito, en solitario, “es para el mundo”: magno exponente de nuestro folclor vallenato por los cuatro puntos cardinales del globo terráqueo.

 

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“…¡Ay, ay, ay, ay! / ¡Qué bonita es esta vida! / Y aunque a veces duela tanto y a pesar de los pesares / Siempre hay alguien quien nos quiere, siempre hay alguien quien nos cuida / ¡Ay, ay, ay, ay! / ¡Qué bonita es esta vida! / Y aunque no sea para siempre, si la vivo con mi gente / Es bonita hasta la muerte con aguardiente y tequila…”.

 

Nicolás Fernando Ceballos Galvis


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