EMIRO ZULETA, CON TODA EL ALMA
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presidente de la Sociedad de Autores y Compositores (SAYCO), Rafael Manjarrez,
creador de la icónica, “Señora”, en la voz primaria de Otto Serge, y, a la
postre, hace marras, presentador del aún memorable, “Estelares del Vallenato”,
despidió, a través de un sentido mensaje,
al recientemente fallecido compositor de música vallenata, —por demás, gloria
de nuestro folclor—, Emiro Alfonso Zuleta Calderón, cuyo “corazón
vallenato”, en uso de una de sus tantas letras, inscritas en su magno
cancionero, hace poco dejó de latir para, a los 85 años, unirse al selecto
grupo de los juglares caribe que, a modo de almas peregrinas, han pisado sino
aquella luna de diciembre, entonces, esa pomposa luna sanjuanera, ideada, con
ahínco, por otro grande de la composición vallenata tal como es el caso de don
Roberto Calderón Cujía.
Entre
su mensaje, resaltó Manjarrez que no sólo partió a la eternidad uno de los
grandes poetas y arquitectos de la canción vallenata sino que, a su vez, uno de
los estandartes del folclor ha dejado una huella imborrable por los anales de
la historia de la música colombiana en general y que, adicional a ello, su
obra lírica constituirá todo un patrimonio cultural en la memoria colectiva del
país; sin obviar que la persona musical de Zuleta será todo un modelo a
seguir para las nuevas generaciones de autores.
Es
que, en línea con el término, patrimonio cultural, habrá que recordar
que el nacido en La Paz (Cesar) le escribió unos cuantos versos a su terruño que,
cantados en tiempos inmemoriales por su coterráneo, el “Jilguero de América” o,
el “Ruiseñor del Cesar”, Jorge Oñate, —en compañía de los añorados “Hermanos
López”—, se titula “La Paz”, apreciado en el LP de 1970, “Lo último en
vallenatos” (CBS), y que, a partir de los coros, reza lo siguiente:
“...La
Paz de mi pueblo / Con sus calles raras / Donde tanto tiempo, allá / Canté e'
madruga'...”.
(Zuleta).
Pero
ese patrimonio cultural no sólo se inculca con su título primario, “La Paz”,
sino con un puñado adicional de sus más famosas canciones que, a saber, fueron
grabadas por diversos cantantes del género vallenato de la talla de, por citar,
Pedro García; Freddy Peralta; “Poncho” Zuleta; Miguel Cabrera y Jorge Oñate,
entre otras cosas, cantor de su oda por antonomasia, “Igual que aquella
noche”.
Por
ejemplo, entre los paseos y merengues de Zuleta, Pedro García y los
“Cañaguateros” interpretaron para el proyecto “La verdad” (Discomoda),
publicado en 1973, los paseos “Un viejo cantar” y “Villavicencio” más el
merengue titulado, “Experiencia irremediable”, mientras que, para “Regresan
los 'Cañaguateros'”, producido por Fonoson, en el año 84, incluyeron el paseo
“Amor y montaña”.
Más
adelante, por allá, entre 1975 y 1976, Freddy Peralta interpretó en compañía
del acordeonista, Miguel López, el paseo, “Acordeón bendito”, __a
propósito, título del disco promovido por la CBS en ese año 75 que dicta en su
inicio “…Mírenme penando y no es por mujeres (bis) / La culpa solo la tiene la
acordeón que está sonando (bis) / Mírenlo tocar su acordeón / Eso sí es tocar con
pasión (bis)…”. (Zuleta)__, y para la propuesta, “Con toda el
alma” (CBS, 1976) que aparte del rótulo del álbum, a manera de paseo, inclusive,
con aparición estelar en el compilado, “Fiesta Vallenata Vol. 3” (CBS, 1977), en
uso de ese mismo aire vallenato también le dio vida a la letra “Romance llanero”.
Y
hasta se animaron a grabar sus canciones, en un primer momento, “Poncho” y “Emilianito”,
los asimismo añorados, “Hermanos Zuleta”, al incluir el paseo, “La querella”,
al afamado, “Tierra de cantores” (CBS), del año 1978, y el merengue, “La vieja
Bonga”, aparecido en la lista de canciones que da vida al trabajo discográfico,
“Volumen 15” (CBS), lanzado en 1981; y, en un segundo plano, ya, cítese el “Oiga,
compa’”, incluido en “Tremendos” (Tamborito / Sonolux, 1985), realizado por
Eliécer Ochoa en el acordeón y la voz líder de Miguel Cabrera.
Las
canciones de Emiro Zuleta en la voz de Jorge Oñate
Aparte
de la elegía, “La Paz”, Jorge Oñate y los “Hermanos López” fueron quienes más
se animaron a interpretar los títulos, obra del mismísimo, Emiro Zuleta.
Claro
que, antes de la unión “Jilguero” / dinastía López, su estreno en el ámbito
musical sucedió junto a “Nelson Díaz y su combo”, teniéndose registro de su
participación en el LP de antaño, producido por Epic, “Conmigo es el baile” (1969),
sin soslayar de su viva voz los paseos de Zuleta “Diciembre alegre” y “Vámonos
compañera”.
Paseos,
que, la postre, tuvieron cabida en el ya citado, “Lo último en vallenatos”, con
el cual Oñate inició actividades artísticas con Miguel López y sus hermanos, que,
avalados por la disquera de otrora, CBS, tuvieron oportunidad de integrar al
cancionero de dicho proyecto dos clásicas más de Zuleta como lo son “La Paz” y “Recuerdos”.
De
ahí para adelante, se cuentan las grafías “Amor a dos manos” (Merengue) y “Barranquillera”
(Paseo) dilucidadas en “Diosa divina” (1971); “El cambio” (Paseo), que,
encontrado en la recopilación de “Reyes vallenatos” (1972) dictando en su
preludio “…Yo canto, canto vallenato que me llena de emoción / Me quita, toda
la tristeza cuando escucho un acordeón (bis) / Por eso, si me encuentro triste
/ Cuando estoy muy triste / Canto vallenato para no llorar (bis)…”.
(Zuleta), Jorge Celedón lo llevó al disco para engalanar su propuesta de 2002, “Canto
vallenato” (Sony); de igual forma, anótese el merengue, “Corazón vallenato”,
asignado a las canciones de “Las bodas de plata” (1973), al unísono, coreadas
por Ignacio “Nacho” Paredes y Julito Morillo; el paseo, “Razón y olvido”,
hallado en “El cantor de Fonseca” (1973); los títulos que hacen parte de “Fuera
de concurso” (1974), a manera de merengues, “A través de los años” y “Amor
ardiente” (más los paseos “Adiós amor” y “Desde la capital”) y el asomo de los
paseos vallenatos “Entre placer y penas” para “Rosa jardinera” (1974) y uno más
de la talla de “Remembranzas”: último tema de Zuleta, interpretado por Oñate,
para despedir su periplo musical, al lado de los “Hermanos López”, con el LP de
cierre “Canto a mi tierra” (1975).
Si,
junto a “Colacho” Mendoza, perfeccionaron el álbum “En la cumbre” (1977) con el
paseo, “Amor pleno”, y, sin duda, se animó a cantar para “El cambio de mi vida”
(1978) “Amor gigante” y para “Fiesta vallenata Vol. 6” (1980) “Modo de rabiar”,
imposible no citar “Igual que aquella noche”: todo un clásico vallenato
similar o igual de universal a “La gota fría” del “Viejo” Emiliano Zuleta Baquero.
“Igual
que aquella noche”, pues, es todo un bellísimo paseo vallenato que agregado a “¡Únicos!”
(1977), expuesto hace más de cuarenta años por Jorge Oñate y “Colacho” Mendoza,
ahora, con Zuleta en la eternidad, se lo dedican a una diosa divina mientras, a
dos voces, le murmuran ese recordable “…Hace dos años que te entregue todo
mi cariño / En una noche igualita a esta llena de estrellas / La hermosa luna que
nos miraba quizás bendijo / Pa’ que mi vida junto a tu vida siempre estuviera /
Y te dejé ver mi vida / Siempre e’ la misma manera / Pa’ que sean todas las
noches / Como fue la noche aquella (bis)…”. (Zuleta).
Maestro
Zuleta: gracias por esta y otras de sus tantas obras que, escritas con toda el
alma, no tuvo usted reparos entregar para engrandecer nuestro bendito folclor
vallenato.
In
memoriam de Emiro Alfonso Zuleta Calderón (La Paz (Cesar), 18 de septiembre de
1940 – Bogotá D. C., 2 de enero de 2026).
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Yeison
Jiménez, el “Aventurero”
Luto
en Colombia. La música popular ha perdido a uno de sus máximos referentes: a
los 34 años de edad, Yeison Jiménez, oriundo del municipio de Manzanares,
departamento de Caldas, inesperadamente perdió la vida en un accidente aéreo, acaecido
en Paipa (Boyacá).
Junto a él, asimismo perdieron la vida el piloto de la avioneta, Capitán Hernando Torres; el pasajero, Juan Manuel Rodríguez; su asistente personal, Óscar Marín; su representante, Jefferson Osorio, y, Weisman Mora, en calidad de miembro del equipo del cantante.
Que
suene el “Aventurero” hasta el fin de los tiempos.
Paz
en sus tumbas.
Nicolás Fernando Ceballos Galvis
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