"PAPUCHO", EL EMPERADORCITO

F

ue entrando a la contienda como “Pedro por su casa” y ¡“tarararán, tarán”!: terminó saliendo victorioso en una segunda vuelta (¿de infarto?) que si fuera por los estafetas del Consejo de Estado, el resultado a su favor, supuestamente manipulado, —según denuncias que están al reparto por tal corporación—, estaría pendiendo de un hilo, pero no, al contrario, hoy contamos, —para colmo de mis propios males—, con un emperadorcito que, inclusive, podría tener rótulo hasta de espurio en poco tiempo.

 

¡Ah!, eso sí: ¿animal político? de oscurísimas procedencias que no tuvo ningún tipo de reproches, ni reparos ni sonrojos para, en un pasado que, ¡ojo!, no perdona, ser tinterillo de narcotraficantes y paramilitares; estafador de estafadores; jefe de debate (más no moderador) en las mesas de adoctrinamiento bajo la herejía del tenebroso “Pacto de Santa Fe de Ralito” con Mancuso y sus descuartizadores de seres humanos a la cabeza; mezclador de sus propios rones de marca ¡“Defensores”! más no estampados con la impronta, ¡“El muerto borrachón”!, —en uso del título del carnavalito de Diomedes—, los cuales, de seguro, engulle, antes de “salir en falso” para entronizar con delirios de grandeza incluidos su tal ¡“Firmes por la Patria”! y, para cerrar con broche de oro, —ese oro que, junto a su MinAmbiente, (¿o lacayo?), Fabio Arjona Hincapié, anhelan explotar, a través del cuasi intocable Páramo de Santurbán—, vendedor (¿o estafador?) de otras especies de licores y prendas de vestir que, ajustadas a su cuerpo de “Adonis”, no para de exhibir y que luego manda a lavar como a dolaritos revoloteando en secadora.

 

Ese es, a groso modo, el perfil, (¿o dossier?), del, reitero, ¿animal político? de oscurísimas procedencias que, desde el 7 de agosto, dirige los destinos de esta patria herida colombiana, __a propósito, y sus otras dos patrias, ¿qué?__, porque, a pesar de, —para su desgracia—, ser colombiano por nacimiento, aunque, ahí, muy campante, llegó al curibito, o sea, a la presidencia de un “país de cafres”, —como él—, que, a lo sumo, ingiere “potajes carcelarios”, tipo ajiaco santafereño, —¡pero qué fobia la que le tiene el señorito este a Bogotá!—, por etiqueta y glamour prefiere un ¡“Firme por la Patria”! a lo italiano y, de contera, un otro ¡“Firme por la Patria”! a conversión de uno más de los tantísimos republicanos de “pura cepa”, __pues demócrata, ¡ni “por el chiras”!__, que pululan por los Estados Unidos sin obviar, lógico, su despropósito sobre un juramento (vigente) de lealtad absoluta que suscribió, delante de los gringos, en el que renuncia y, de paso, abjura absoluta y completamente toda lealtad y fidelidad a cualquier príncipe, potentado, estado o soberanía extranjera de la cual o del cual haya sido hasta ahora súbdito o ciudadano.

 

Sobre este punto, habrá que calcar sobre papel mantequilla que tampoco se inmutaron esos mismos estafetas o consejeros de Estado, —luego dudo de sus dignidades de magistrados—, a lo que se considera una evidente incompatibilidad para el ejercicio de la presidencia de la república, empero, así pudo tomar un segundo juramento, ¡habrase visto eso!, so pretexto de quedar como todo un “vende-patria”, mejor, un cipayo, en su máximo esplendor, que, no tengo dudas de eso, actuará como un secuaz a sueldo o servidor de los intereses de la tierra de sus tíos Sam, Trump y Rubio.

 

Eso no es nada:

 

Si de ínfulas garrafales se trata, comencemos con las firmas (no ¡“Firmes”!) que avalaron su candidatura: 62% de las mismas, valga subrayarlo, invalidadas, pero como continuamos en la patria (ahora ¡“Firme”!) del “todo vale”, los también estafetas de la Registraduría y el Consejo Nacional Electoral – CNE, __en consorcio, por supuesto, con el Consejo de Estado__, pasaron de agache semejante ilícito.

 

Acto seguido, las que “replicaron” en sus “campanas”, __dispénsenme, campañas__: del ¡“Firmes por la Patria”! al amedrantamiento, a la alevosía y a la guachada desde unas redes sociales que, como mal influenciador que es, rebotó, junto a su manada avasallada, de publicidad engañosa y vídeos procreados con la Inteligencia Artificial, (IA), que, muy posiblemente, le redacta sus discursos y, sea dicho de paso, a la amenaza constante contra el Pacto Histórico – PH, sus seguidores, militantes y principales referentes tal como es el caso del (¿fugado?) expresidente, Gustavo Petro, y sobre quien fuera su rival en la pasada contienda presidencial: el hoy senador de la oposición, Iván Cepeda.

 

Y las que se asomaron, como viejitas chismosas, por los ventanales de los diversos palacios presidenciales que poseerá durante su cuatrienio “descentralizador”, __si es que no le abren la compuerta para la reelección (¿o la dictadura?)__, tanto en la “celebración” de sus victorias como tan suspicaces, ¿no?, (10 y 13 millones de votos respectivamente) como en el nacimiento de su programa o diario, “Patria Milagro”, que no es otra cosa más que un simple diario: en resumidas cuentas, lleno de eslóganes por doquier, con la palabra “Milagro” por delante y de la mano (¿negra?) de incoherencias desde el punto de vista financiero y presupuestal (ajuste fiscal de 70 billones de pesos); “choque de trenes” entre la vía institucional y jurídica del país (gobernabilidad por decreto); impactos negativos en cuanto a políticas sociales y económicas respecta (destrucción del empleo público cuyo recorte se estima en un 40% de la nómina del Estado) y la resurrección de las “obras cumbre” de su socio a la sombra, Álvaro Uribe, __así se estén disputando la jefatura de la extrema derecha__, “Seguridad Democrática” y las “Convivir”, a modo de “mano de hierro” (militarización masiva, “Primera Línea de Seguridad Urbana”, erradicación forzada de 330.000 hectáreas de coca y la intromisión de un "Plan Colombia II); ítems “programáticos” anteriores que podrían llevarnos a una futura “Patria Boba” (¿o “Peligro”) disfrazada de inminente dictadura.

 

El asimismo sionista del ala más radical de la ultraderecha internacionalista, a favor del Estado de Israel y su genocidio en Gaza, se salió con la suya imponiendo su “santa” voluntad de posesionarse, fuera de Bogotá, en la Universidad Santiago de Cali – USC ante un Congreso, prácticamente avasallado, __exceptuando a la bancada del PH__, pero en calidad de testigo presencial de sus más grandes ridiculeces: bandera más grande que su estatura pareciendo la cola de un vestido de novia que los pajecitos, Dilian Francisca y Eder, imagino, le sostuvieron, apagón en el recinto para echarse la escapadita a una guarnición militar, contigua a la zona, para hacer efectiva su perorata y, de remate, a su regreso, una mano de rezanderos que dice detestar, a pesar que se tomaron la palabra para bendecirlo en el cuerpo de Cristo. Amén.

 

Bendiciones que, así haya recibido a regañadientes, necesita en este colapsado inicio de gobierno: dos atentados terroristas en menos de 24 horas y un sismo de 7.4 que azotó la región de San José del Palmar (Chocó). Por lo primero no hay problema: lo eligieron, principalmente, para “echar bala” porque, en palabras de su manada, “es la única manera de acabar con esos hijueputas terroristas”, aunque, en lo segundo, con declaratoria de desastre natural y emergencia económica a cuestas, pensé que, como buen “payaso de la esquina” que es en alusión al Vallenato de su compadre Villazón, (no “Boliche”, aclaro), quien lo bautizó “Papucho” en un tema de nombre “Estás muy buena”, __probablemente, ¿un mensaje cifrado para la actual primera dama?__, la vaina la solucionaría cantando opera como pretende que cantemos su próximo himno nacional, “El emperadorcito”, obra de Luis Felipe González, o, mejor aún, “La tierra tiene sed” de Diomedes. Porque, en estos momentos, señor emperadorcito, que tanto proclama la “Regeneración o catástrofe” de Núñez, la tierra colombiana tiene sed.

 

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P.D. Cuántas veces has llorado, ¡oh, mi patria herida colombiana!, pero siempre te has levantado de las peores pesadillas que nos ha acongojado con lágrimas de sangre, por los siglos de los siglos. In memoriam de quienes perdieron la vida en tan atroz sismo reciente que ha hecho volar en mil pedazos de átomos esta tierra que, aún con sed, su corazón late con fuerza, así el dolor permanezca. Que las lágrimas de esas almas, brotadas de un paisaje de sol, dotado de hermosura, sean las que bañen, desde lo más recóndito de los santos cielos, con brillo y esperanza, aquella tierra que alguna vez los vio crecer. Amén.

 

Nicolás Fernando Ceballos Galvis 

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