UN MUNDIAL CON SABOR AMARGO DE BOCA
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N |
o
porque la casi “europeizada”, Argentina, haya perdido la final.
Eso
me es irrelevante.
Ni,
mucho menos, porque la España del ¡“Y Olé”! fue la que terminó coronándose, a
lo Isabel la Católica, como “Reina del Mundo” mientras se creía a “ojo cerrado”
que, como buenos chapetones que son, (¿o vendepatrias?), le iba a entregar en
bandeja de plata la cabeza de Juan el Bautista, perdón, el partido a la tal
“Scaloneta” esa o “Messineta” porque, ¡venga!: el sinónimo de Argentina es
Messi.
Punto.
Ni
siquiera Maradona.
Es
que más bien lo que hay que dejar en claro es que la pasada cita orbital “a la
norteamericana” que no terminó siendo del todo “a la norteamericana” sino de
los Estados Unidos bajo un protagonismo imperial, tal como les extasía,
tratando de posar como un buen “Plan Cóndor” o, en extremo, como una especie de
“Escudo de las Américas”, ¡fue cosa de locos!: conformada por 48 equipos y un
total de 104 partidos, por fortuna, no terminó siendo un escenario de guerra
perpetua como también les extasía a esos gringos sino más bien “algo” más geopolítico
que deportivo, con una serie de selecciones novatas y un par de arlequines que,
robando cámara a cada nada, actuaban como bellacos o showmen, en referencia a
Trump e Infantino bajo, __exagero__, besos de Judas por
aquí y por allá (?), brindis por doquier con whiskies Bourbon a las
rocas mientras, ¡epa!, nalgueaban a las porristas en patines que les atendían
y, muy a hurtadillas, pues, definiendo, ¡ah, eso sí!, al campeón del certamen, “por
debajo de la mesa”, entre Estados Unidos o Argentina, este último, con árbitro
apellidado “Infantino” en cada uno de los encuentros que disputó, aunque pésimo
perdedor, __ya estamos acostumbrados a las pataletas de la muchachada
a órdenes del nene, Messi__, en la final del 19 de junio que, ¡vaya,
vaya!, contó con el arbitraje del esloveno, Slavko Vinčić, y un ¿plan? cóndor
de mal agüero, o sea, el “Terminator” del Trump que, revoloteando por ahí,
terminó, con un “Hasta la vista, baby”, cagándose encima de un país con cabida
hasta en el Polo Sur, dizque hallado ¿“En unión y libertad”? y al que, de paso,
por ahí rotulan “Tierra de la Plata” más aún si se tiene en cuenta que, el
desgobierno del psicoseado, Milei, les feriará la Patagonia a ciertos capitales
extranjeros, encabezados, cómo no, por los ya supremacistas de la América del
Sur.
Aparte
de que los Estados Unidos se hicieron con el total de número de plazas, once en
su totalidad, incluyendo la sede de la final que se llevó a cabo en el MetLife
Stadium de East Rutherford (Nueva Jersey), no faltó la “mano negra” de Trump (o
“Trampa”), pues, en esto sí que no se rajó el dizque “Todopoderoso” al
intervenir en la Federación Internacional de Fútbol Asociación – FIFA para que
a uno de sus pupilos, (Folarin Bolagun), expulsado en el juego contra Bosnia y
Herzegovina por la “Ronda de 32”, le fuera levantada la sanción como en efecto
sucedió amén a la “mano negra” de Infantino, ¡por favor, que desfachatez!, sin
obviar que la ley de la compensación existe lo que llevó a Bélgica, en el Lumen
Field de Seattle, a golear, “muy hondo y muy sorondo”, a una Estados Unidos, ¡véase
cómo es la vida!, con un incompetente Bolagun en el campo de juego que solo fue
un espectador más que atestiguó como De Ketelaere, Vanaken y Lukaku
“bombardearon” el arco defendido por su compañero, Freese.
Esto
de las copas mundiales del hace marras “Banco FIFA” siempre fue en una sola
sede, __cítese el primer torneo celebrado en Uruguay hace ya 96 años__,
y, para no ir tan lejos, entre 32 equipos no más, desde Francia-98, pero ese
cuentico chino de aumentar el número de selecciones a 48 y, a la postre,
realizar un campeonato tripartito como que no caló de a mucho, interpretándose
como un negociado de proporciones estentóreas, bueno, para “Banco FIFA” y los
Estados Unidos quienes terminaron llevándose los falsos aplausos.
Fue toda una cumbre en pleno de la Organización de las Naciones Unidas – ONU
disputando encuentros en campos, (¿de concentración?), en su mayoría
estadounidenses más no dirimiendo conflictos o denunciando al Imperio,
anfitrión principal del torneo, por financiar directa e indirectamente al
terrorismo (genocidio en Gaza y guerra contra Irán) y cometer actos de
violencia patrocinados por el Estado (cuerpo parapolicial “ICE” con un
colombiano muerto a sus espaldas); todo un distractor, es decir, la justa
deportiva, para que los gringos, de nuevo, la volvieran a emprender contra Irán
luego de que Trump diera por terminado el acuerdo de alto al fuego previo y
reimpusiera un bloque naval (caso estrecho de Ormuz) y el albergue, sea dicho
de paso, de países que jamás habían participado en un Mundial, por su orden de
grupo, Curazao (E); Cabo Verde (H); Jordania (J) y Uzbekistán (K).
A
propósito de la Selección de Irán, que, quizás, el Departamento de Estado a la
cabeza del presidenciable republicano, Marco Rubio, __máximo
promotor para que, ¡habrase visto, por Dios!, su ex patria, Cuba, sea invadida
de una vez por todas__, creyó que estaba siendo “dirigida” por “Hezbolá”,
“Hamás” o “Hutíes”, más no por Amir Ghalenoei, so pretexto para darle un trato
de perros (al igual que en la guerra) al punto de que al término de cada
partido de su grupo (G), tuvieron que pernoctar en México y, al unísono de este
desplante, le fue negada la entrada al referí somalí, Omar Abdulkadir Artan, en
parte, porque, el fascista, Trump, declaró a la prensa, antes del inicio del
Mundial, que no quería inmigrantes somalíes en Estados Unidos y que deberían
"regresar a su país de origen" (¡Excuse me!) y si de las selecciones novatas
se trata, ¿qué decir de la primera salida de la discretísima, Curazao,
petrificada por Alemania bajo un pavoroso ¡7 a 1!? O, para hablar de
“poderosas”, ¿qué decir de la mismísima Argentina a la que, para beneficiarla
de forma muy abierta, seguro, casi casi, le asignan un grupo compartido, por
citar, con Haití, Curazao y Uzbekistán?
La
pasada Copa Mundo dio para todo.
Las
suramericanas fueron saliendo por la puerta de atrás: Brasil, vencida en la
instancia de octavos, con doblete del “Androide”, Haaland, a favor de Noruega;
Paraguay que, ¡sorpresa!, en la “Ronda de 32”, eliminó a Alemania, desde la vía
de los penales, salió derrotada por Francia, en octavos, con anotación en
solitario de Mbappé; México, en dicha ronda, le cantó a Ecuador, en el Azteca,
la ranchera, “Que te vaya bonito”; la Uruguay del “Loco” Bielsa no pasó de la
primera ronda y Colombia, __todo por hacerle “barra” al
impresentable e ilegítimo, ¿“Tigre”?__, viajó hasta la fase octavos
donde cayó en los penales contra Suiza.
¡Ah!
Y las anfitrionas, a modo de muro de Berlín, también cayeron “redonditas” en
los octavos: Canadá, goleada por Marruecos, ¡3 a 0!, México, en sorprendente
partido, eliminada en su propio patio por Inglaterra, (3-2), y Bélgica, por
goleada, (4-1), imponiéndose al Imperio.
Y
Cristo, es decir, Argentina, “comenzó a padecer” cuando, en otro de los
sorprendentes partidos del Mundial contra, si se quiere, la “revelación” de la
competencia, Cabo Verde, esta la hizo pasar penas en los dieciseisavos, a pesar
que la “Scaloneta”, __o, mejor, la “Messineta”__, terminó
imponiéndose por 3-2; luego la hizo sufrir Egipto, que, en extraño partido,
también terminó ganándolo por 3 a 2 con nota de protesta incluida emitida por el entrenador Hossam Hassan al advertir: “…Este
fue un partido amañado y todo el mundo lo vio. Si quieren tanto que Argentina
gane, ¿por qué llaman a todos a venir y participar? Todo es cuestión de
marketing y dinero. Ellos quieren que Messi sea campeón del mundo…”; como
tampoco se quedó callado Murat Yakin, seleccionador de Suiza, por la doble
amarilla de Breel Embolo en el juego contra Argentina que perdieron por 3 a 1 en
los cuartos de final concluyendo “…Esa regla destruyó el partido…” y, en
complemento, “…Hoy no ganó el fútbol…”, y, en últimas, la llegada del
politizado encuentro contra los ingleses por la semifinal que, considerado como
una especie de “Guerra de las Malvinas”, pero en el campo de juego, ganada en
franca lid por los argentinos en los cuartos del Mundial de México-86, con la
obra de Maradona, “La mano de Dios” y “El Gol del Siglo”, terminaron llegando a
la final de 2026, por idéntico marcador de hace 40 años, (2-1), pero
irreconocible en un juego, en franca lid, a favor de los españoles.
A
todas estas, la final del Mundo debió ser entre la favorita, Francia, e
Inglaterra, que, en vibrante juego, disputado en el Hard Rock Stadium de Miami,
decidieron el tercer lugar de la competición con marcador 6-4 a favor de los
ingleses, no obstante, dada la final, España Vs. Argentina, y, sin ir por
ninguno de los dos, preferible ver a una “chapetona” por segunda vez ¡campeona!
con un joven, Yamil Lamal, ondeando la bandera de Palestina, que a una
Argentina encandilada no con su falso Dios, Maradona, sino ahora con su “Messi-as”.
Nicolás Fernando Ceballos Galvis
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