LOS 99 AÑOS DE "LA MECHITA"
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unos instantes cerré mis ojos y comencé a rememorar los mejores momentos que
guardo del glorioso, América de Cali, ¡ah!, eso sí: empañados por
aquello de los cinco años consecutivos que la escuadra “Escarlata” o, mejor, “La
Mechita”, permaneció, a manera de inquilino, en la segunda división del
fútbol colombiano hasta su retorno, en 2017, a la categoría profesional.
Porque,
si bien es cierto de que, mis recuerdos “escarlatas” (de orden futbolístico) obedecen,
única y exclusivamente, a la presente centuria no más, imposible, pues,
retroceder, con la ayuda de esas cinematográficas máquinas del tiempo, hasta
el 13 de febrero de 1927, fecha de la honorable fundación de la escuadra
americana, inspirada, en parte, por el primer entrenador de los “Diablos
Rojos”, el profesor, Pablo Manrique, y subsiguiente a tal lustro de
miscelánea, __entre convulsiones políticas en Nicaragua (albores del
“Sandinismo”) y represión contra los trabajadores en Colombia__, los
inicios del América en estas lides de nuestro balompié en lo que respecta a su
aparición, por allá en la década de los treinta del siglo pasado, al interior
de los entonces torneos regionales en cuyas justas deportivas logró hacerse
con los campeonatos adscritos a las ediciones 1931; 32; 33; 36 y 37 de la
denominada Primera Categoría Departamental.
En
el mejor sentido de los términos, antes de entrar a “desmenuzar” una gran parte
de la historia de la aclamada escuadra caleña, animo, pues, a los lectores y conocedores,
además, sino del fútbol, en general, entonces del América, en su conjunto, a
que coincidan conmigo en estas, mis siguientes remembranzas, __¡ojo!,
que datan de este tiempo__, por ejemplo, en lo que respecta a la
triple corona americana obtenida en los años 2000, 2001 y 2002-I (temporada
ésta en la que, oficialmente, se inauguró el primer Torneo Apertura del fútbol
nacional); el zafarrancho acaecido en el memorable encuentro, disputado en
el mítico Pascual Guerrero, contra River Plate de Argentina, correspondiente a
los cuartos de final de la Copa Libertadores (2003), producto de la “jalada de
mechas” por parte del importantísimo entrenador, Fernando “Pecoso” Castro, __valga
subrayar, toda una institución del balompié colombiano__, hacia la
figura del ex mediocampista argentino, Claudio Husaín, quien, de contera, no
tuvo reparo en devolverle semejante “guiño” a “Pecoso”, asestándole un knockout
a lo Rocky Balboa; la excelsa participación de los “Diablos Rojos” durante la
temporada de 2008, saliendo subcampeón del Apertura, en el Estadio La
Independencia de Tunja, al perder la finalísima con Boyacá Chicó, desde la vía
de los penales, aunque saldría campeón del Finalización, en el Pascual, luego
de “sacarse el clavo” con el “Poderoso de la Montaña”, Deportivo Independiente
Medellín (DIM), por marcador, 3-1; ¡ah, sí!: su digámoslo “tétrico” paso por la
B (de 2012 a 2016) y, luego de semejante fantasma, “cazándolo” con los títulos
obtenidos tanto el Finalización de 2019 (contra Junior, por marcador, 2-0) como
en el torneo “pandémico” de 2020, imponiéndose ante otro rojo, pero capitalino,
como lo es Santa Fe, bajo marcador global, 3-2.
Pero
ya que he traído a colación una buena parte de su palmarés por concepto de
Categoría Primera A, basta recordar que fueron treinta y un años de espera,
cuasi de “embrujo”, para que, por primera vez en su historia, se coronara
campeón de Colombia, en 1979, bajo el arropo del pomposo “Aquel 19”.
Embrujo,
que, a la postre, se le conoce con el mote de “La maldición de Garabato”:
aquella que, en lujosa crónica deportiva, __claro, en honor al
América__, diseccionada por Álvaro Angulo Albán, “El Mompa”, no
escatimó en detalles al registrar lo siguiente:
(Cito
textualmente):
·
Tradicionalmente
se atribuyeron los fracasos del equipo a la “maldición de Garabato”. El título
conquistado en 1979 con la orientación técnica del médico Gabriel Ochoa,
espantó el hechizo que le había impuesto uno de sus directivos y jugadores,
Benjamín Urrea, hoy profesional de la odontología, y a quien apodaban en ese
tiempo como “Garabato”. Yo maldije al equipo porque no me quería pagar un
dinero que yo había prestado para adquirir uniformes, expresó en una ocasión
Urrea. Uno de los primeros triunfos del cuadro lo obtuvo sobre el Alférez Real,
un equipo mejor dotado técnicamente que los Diablos Rojos. El resultado
fue 0-1; con esta victoria América pasó de la segunda división en la que
estaba inscrita ante la Federación Vallecaucana de Fútbol a la primera
división. (p. 9)[1].
* * *
Así
que, ya con la previa aparición del magnánimo doctor Gabriel Ochoa Uribe, __sin
dudas, más importantísimo, o, en extremo, toda una institución, más que el
propio “Pecoso”__, inició la gesta americana, no solo en territorio
nacional sino internacional, además, teniéndose en cuenta la llegada de la
escuadra de Cali a tres finales consecutivas de la gloriosa Copa Libertadores
de América.
En
efecto, Ochoa, ¡el doblemente campeón Ochoa!, en una primera instancia,
defendiendo el arco de aquel antológico “Ballet Azul”, los Millonarios, el
cual, logró los campeonatos de los años 1949; 51; 52 y el del 53 (con Copa
Colombia incluida); y, en una segunda instancia, ya, en calidad de técnico
laureado, por demás, y, en definitiva, el más ganador de todos los tiempos, con
13 títulos a cuestas, 5 de ellos con Millonarios (1959; 61;62; 63 y 72) y 1 con
Santa Fe (1966), no tuvo inconvenientes en hacer historia con el América al
punto de convertirlo en toda una leyenda de nuestro fútbol, del fútbol sudamericano.
(Y, por qué no, mundial).
Ya,
visto con anterioridad, para hacerse con el campeonato de 1979, hizo uso de la
nómina conformada por Carlos Alfredo Gay; Hugo ‘Pitillo’ Valencia; Aurelio
José Pascuttini; Luis Eduardo Reyes; Gabriel Chaparro; Américo Quiñónez;
Gerardo González Aquino; Alfonso Cañón; Juan Manuel Battaglia; Jorge Ramón
Cáceres y Víctor Lugo: onceno que, un 19 de diciembre (de ahí el “Aquel
19”), terminó derrotando en la última jornada del cuadrangular final al Unión
Magdalena por marcador, 2-0, gracias a las concreciones de Cañón y Lugo, pero
la década de los ochenta fue de oro: 5 campeonatos nacionales consecutivos,
desde 1982 hasta 1986, y las ya citadas finalísimas libertadoras acaecidas en
1985; 86 y 87.
Semifinalista
de la Libertadores del año 80, por segunda vez se consagró campeón de
Colombia, en 1982, al hacerse con el primer puesto del octogonal final de
la época sin soslayar la nómina “Escarlata” conformada por Víctor “Kaiser”
Espinoza; Gabriel Chaparro; Hugo “Pitillo” Valencia; Julio Cesar Falcioni; Juan
Penagos; Osvaldo Damiano; Juan Caicedo; Juan Manuel Battaglia; Heberto
Quiñones; Julio Franco y Roque Raúl Alfaro.
No
obstante, con la aparición de los emblemáticos Willington Ortiz, el “Viejo
Willy”, y, Anthony el “Pipa” de Ávila, América consumó el bicampeonato en el
año 83, luego de hacerse con el liderato del octogonal, y la semifinal de
la Libertadores de dicho año, aunque si se trata de sacar de debajo de la
tierra la consecución del tricampeonato, obtenido en el 84, de nuevo, logró la
primera casilla del octogonal en dicho torneo anual sin obviar la victoria, por
la mínima diferencia, conseguida en la última fecha contra uno de sus clásicos
archirrivales como lo es el Atlético Nacional de Medellín y en cuyo juego participó
el siguiente once titular de antaño: Juan Caicedo; Julio Cesar Falcioni;
Henry Viáfara; Gonzalo Soto; Carlos González Puche; Gerardo González Aquino; “Pipa”
de Ávila; Eduardo Pimentel; el “Viejo Willy”; Cesar Cueto y Juan Manuel
Battaglia.
Primerísimo
en los octogonales de los años 85 y 86 lo que conllevó a la consumación del pentacampeonato,
durante la mágica era de Ochoa, no hay impedimento en concatenar la gesta
en suelo colombiano con las tres finales consecutivas por Libertadores en las
que, por infortunio, el cuadro americano salió subcampeón; base para agregar
ese término tan popular como redundante que reza con tufillo de sabor amargo de
boca: “…faltó el centavo para el peso…”.
La
primera final data del año 1985 cuando enfrentó, en tres ocasiones, a
Argentinos Juniors: en la ida del 17 de octubre, salió derrotado del Monumental
de Buenos Aires, por la mínima diferencia, con acierto de Emilio Commisso; en
la vuelta del día 22, empató la serie, en el Pascual, gracias a la tempranera
anotación del “Viejo Willy” y, dos días más tarde, en el partido de desempate,
disputado en suelo paraguayo, __más exactamente en el Defensores del
Chaco__, luego del 1-1 final con anotaciones de Commisso y el
“Tigre” Gareca, América, desde la vía de los penales, perdió la posibilidad
de levantar tan preciado trofeo continental dado el desatino del “Pipa” de
Ávila en el cuarto cobro, sin embargo, resáltese el siguiente 4-3-3
utilizado por Ochoa para afrontar la serie:
Portero:
Julio Cesar Falcioni. Defensores: Hugo Valencia; Gonzalo Soto; Henry Viáfara y
Gabriel Chaparro. Mediocampistas: Pedro Sarmiento (q.e.p.d.), Gerardo González
Aquino y Roberto Cabañas (q.e.p.d.). Delanteros: Willington Ortiz (sustituido
por de Ávila), Ricardo Gareca y Juan Manuel Battaglia (sustituido por el
“Arriero” Herrera).
En la
del 86, contra River Plate de Argentina, el conjunto “Millonario” lo venció en
la ida del 22 de octubre, celebrada en el Pascual, por marcador, 2-1, dadas las
concreciones de Juan Gilberto Funes, el “Búfalo de San Luis” (q.e.p.d.) y
Norberto “Beto” Alonso (más descuento americano obra del paraguayo, Cabañas) para
quedarse con la copa, el día 29, luego de ganar la vuelta, en el Monumental,
por la mínima diferencia, gracias al gol de Funes.
Finalmente,
en la del 87, a pesar que el 21 de octubre venció en el Pascual a Peñarol de
Uruguay, 2-0, con aciertos de Battaglia y Cabañas, el escenario fue a otro
precio en el mítico Centenario de Montevideo al salir de allí derrotado por
marcador, 2-1, con aciertos de Diego Aguirre y Jorge Villar (pese a que Cabañas
abrió la cuenta para América desde el minuto 19 del primer tiempo);
significando lo anterior la disputa de un desempate al interior del Estadio
Nacional de Santiago de Chile que, celebrado el 31 de octubre, sorpresivamente
terminó a favor de la escuadra uruguaya con anotación, al minuto 120, obra de
Diego Aguirre.
En
1990, Ochoa terminó su ciclo con América sacándolo nuevamente campeón por
aquello del primer puesto obtenido durante el desarrollo del cuadrangular final
con la novedad de que, en la última fecha del 16 de diciembre, celebrada en
Bogotá, los “Diablos Rojos” conformados por Eduardo Niño; Wilson Pérez;
Alexis Mendoza; Álvaro Aponte; Jairo Ampudia; Eduardo Pimentel; Freddy Rincón
(q.e.p.d.); Álex Escobar, el “Pibe del Barrio Obrero”; Sergio Angulo y Jorge
“Polilla” Da Silva empataron a un tanto con Santa Fe.
Los
noventa también fue una era de triunfos para el conjunto “Escarlata” máxime
por la obtención de los títulos durante las temporadas 1992 y 1996-97 y final a
bordo incluida por Copa Libertadores, edición 1996, a la cual arribó como
subcampeón del torneo colombiano de 1995, pero no logró traer la copa a casa:
10 años después de la final con River, volvió a reeditarse y si bien en la ida
del 19 de junio venció en el Pascual al equipo de “La Banda”, con anotación en
solitario del “Pipa” de Ávila, el día 26 volvió a caer en el Monumental dado el
doblete del emblemático delantero, Hernán Crespo, sin soslayar el once que
planteó el profesor Diego Edison Umaña para afrontar el encuentro conformado
por Óscar Córdoba en la portería; Wilmer Cabrera; Jorge Bermúdez; Carlos
Asprilla y Foad Maziri en la zona defensiva; Arley Dinas; Alfredo Berti (ARG);
Alex Escobar y Frankie Oviedo en el mediocampo y Henry Zambrano y “Pipa” de
Ávila en la delantera.
* * *
Los
últimos tiempos americanos, sustentados con las gestas de 2019 y 2020; o con
los nombres de la talla de Luis Barbat; Foad Maziri; Pablo Navarro; Luis
Asprilla; Killian Virviescas; Fabián Vargas; William Zapata; Arley Betancourt; Jersson
González; Héctor Hurtado; Néstor la “Palmira” Salazar; Jhon Tierradentro; Rubén
Bustos; David Ferreira; Edison “Guigo” Mafla; Julián Vásquez; Jorge el
“Pelicano” Banguero y Jairo el “Tigre” Castillo, todos los anteriores, protagonistas
del tricampeonato de la presente centuria (2000, 2001 y 2002-I) bajo la
dirección técnica del profesor, Jaime de la Pava, o, para no ir más lejos,
en lo que respecta a la nómica campeona del Finalización de 2008 que saltó al
campo de juego del bendito Pascual con Adrián Berbia; Pablo Armero; Pedro
Tavima; Harold Viáfara; Iván Vélez; Jaime Córdoba; Paulo César Arango; John
Valencia; Víctor Cortés; Wílmer Parra y Adrián Ramos, son, asimismo, parte
fundamental de ese maderamen que a lo largo de estos 99 años de historia ha
venido sosteniendo, con temple y tesón, al América de Cali, indistintamente de
ese fantasma de la B que por cinco años consecutivos los relegó de la categoría
profesional.
De
todas formas, no es de gratis que al 15 veces campeón de Colombia (que sueña
algún día alcanzar al 18 veces campeón de Colombia, Nacional, y al 16 veces
campeón de Colombia, Millonarios); al 7 veces subcampeón de Colombia (1960; 69;
87; 91; 95; 99 y 2008-I); al seis veces semifinalista de la Copa Libertadores
(1980; 83; 88; 92; 93 y 2003) y al 4 veces finalista de la Copa Libertadores
(que sueña algún día poder disputar la quinta final y poder gritar: “…al fin, ¡campeones!..”),
la Federación Internacional de Fútbol Asociación – FIFA, lo haya
considerado, en 2014, “Club Clásico” y que la Federación Internacional de
Historia y Estadística de Fútbol – IFFHS, lo haya considerado, en 1996, “2º.
Club del año”, y, en 2009, “Mejor Club colombiano del siglo XX”, “9º. Mejor
Club sudamericano del siglo XX” y “37º. Mejor equipo de todos los tiempos”.
* * *
“¡América
de Cali a ganar; aquí no se puede empatar!”. América de Cali, “¡La Pasión de un
Pueblo!”.
Nicolás
Fernando Ceballos Galvis
[1] Angulo, A. (1983). América. Nuestro Fútbol. Ed. Pluma Ltda., 6-43.
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