DE VARGAS LLOSA A VARGAS 'PROSA', EL HOMBRE QUE ESCRIBIÓ LO QUE VIVIÓ

"…Me gustaría que la muerte me hallara escribiendo, como un accidente…".

Mario Vargas Llosa.

 

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Conversación en La Catedral” (Seix Barral, 1969), sea dicho de paso, obre cumbre de Mario Vargas Llosa (1936-2025), __a menos que encienda un debate porque, para algunos, mi planteamiento no es del todo cierto__, inicia con la pregunta: “¿en qué momento se había jodido el Perú?”, cuya respuesta, sin temor a equivocaciones, el prolífico escritor, oriundo de Arequipa (Perú), dilucidó por el transportar de los tiempos hasta que su tesis llegó a su fin mientras su cuerpo descansaba en el santo sepulcro.

 

Es como si, a pesar del suceso del “derechazo” hacía “Gabo”, osadía, en el mejor de los términos, “obra” de Vargas Llosa, que, por cierto, hace que un cierto cúmulo de personas, nacidas en tierras colombianas, le tengan a su figura un cierto recelo, __pese a que aún es una incógnita las razones que lo llevaron a cometer semejante disparate, pretérito en el Palacio de las Bellas Artes de la Ciudad de México, el 12 de febrero de 1976__, uno de sus máximos referentes literarios, el semejantísimo, Gabriel García Márquez, hubiese bosquejado, en algunos de sus más insignes textos de antología, un “¿en qué momento se había jodido Colombia?”, a la sazón de que planteó a través de su obra cumbre, “Cien años de soledad” (Editorial Sudamericana, 1967), merecedora del Premio Nobel de Literatura (1982), el imaginario de un “realismo mágico”, no obstante, dicha obra, en conjunto con algunos cuentos de “Gabo”, el “Hijo de Aracataca”, sería analizada a profundidad por Vargas a partir del ensayo “García Márquez: historia de un deicidio” (Barral Editores, 1971): base de su tesis doctoral, con la cual obtuvo el título de doctor en la Universidad Complutense de Madrid bajo el título preliminar: “García Márquez: lengua y estructura de su obra narrativa”.

 

Pero, podría anotarse que, a lo largo y ancho de su prominente carrera literaria, __que terminó consolidándolo como uno de los más grandes novelistas y ensayistas de nuestra era contemporánea__, dio respuesta, sesuda y reflexiva, a ese “¿en qué momento se había jodido el Perú?”, no sólo desde la larga y rica trama, expuesta en “Conversación en La Catedral”, sino a través de sus demás novelas, __por cierto, magníficas__, ambientadas en su patria, Perú, y, al fin y al cabo, basadas en la concepción de la sociedad peruana.

 

Aún más: desde los albores en la política cuando el joven Vargas simpatizó con el comunismo, luego adscribiéndose al liberalismo lo que, en suma, tiempo después, lo llevó a defender los ideales del espectro de la derecha, y, finalmente, consumando, en 1990, su candidatura a la presidencia de su país, avalada por la coalición, “Frente Democrático”, aunque salió derrotado en la segunda vuelta por el polémico expresidente, ya fenecido, Alberto Fujimori, para entonces, acreditado por “Cambio 90”.

 

Último referente del bautizado, “Boom Latinoamericano”, fenómeno literario y editorial de los años 60 y 70, en el que compartió asiento y tertulias con Julio Cortázar (1914-1984), Carlos Fuentes (1928-2012) y “Gabo” (1927-2014) con la sorpresa de que las aventuras de estos cuatro autores se sumerge en “Las cartas del Boom” (Alfaguara, 2023) que “…narra el momento de máximo auge de este cuarteto, en el que los creadores parecían empezar a escribir menos solos para tocar en conjunto como parte de una misma literatura, y ahonda en ese reconocimiento y esa regeneración de un pasado en común…”. (Librería Nacional, s.f.), alcanzó la fama en la década de 1960 con novelas como “La ciudad y los perros” (Seix Barral, 1963); “La casa verde” (Seix Barral, 1966) y la ya aludida, “Conversación en La Catedral”.

 

Si bien es cierto que demostró su destreza en diversos géneros como la novela; el cuento; el ensayo; el artículo; la dramaturgia y el periodismo, __oficio en el que se inició al interior del diario limeño, “La Crónica”, escenario antagónico por excelencia de “Conversación en La Catedral”__, demostró su vocación literaria con la publicación de su seriado de cuentos “Los jefes” (Roca, 1959), compuesto por los acápites “Los jefes”; “El desafío”; “El hermano menor”; “Día domingo”; “Un visitante” y “El abuelo”; pese a que, un año antes de su publicación (1958), le valió el “Premio Leopoldo Alas”, por demás, uno de los tantísimos galardones que recibió en honor a su intelectualidad.

 

También destacó por el cuento “Los cachorros”, publicado por Editorial Lumen, en 1967, así como en el teatro, producto de las sobresalientes obras de su autoría “La huida del Inca”, __cuya pieza se considera no publicada__, y “La señorita de Tacna” (1981); en el ensayo con el texto “La orgía perpetuta”. Flaubert y Madame Bovary (1975); en las memorias o la autobiografía con el libro “El pez en el agua” (Seix Barral, 1993) y en el guion cinematográfico con la puesta en marcha de “Pantaleón y las visitadoras” (1975): película peruana-dominicana escrita y dirigida junto al cineasta español, José María Gutiérrez Santos, para la adaptación de su novela homónima publicada por Seix Barral, en 1973.

 

Si se trata de revisar su juicioso trabajo periodístico, se encuentran el texto “Entre Sartre y Camus” (Editorial Huracán, 1981): una mirada, entre ensayos y escritos, acerca de los autores, Jean-Paul Sartre y Albert Camus, previamente publicados en diversos periódicos y revistas desde 1960 hasta el año 81 y los seriados “Contra viento y marea” (1983; 1986; y 1990); “Desafíos a la libertad” (1994); “El lenguaje de la pasión” (2000); “Diario de Irak” (2003); “Israel/Palestina. Paz o guerra santa” (2006); “Sables y utopías. Visiones de América Latina” (2009); “Piedra de Toque” (2012) y las obras periodísticas (I.) “El fuego de la imaginación. Libros, escenarios, pantallas y museos” (2022) (II.) “El país de las mil caras. Escritos sobre el Perú” (2024) y (III.) “El reverso de la utopia. América Latina y Oriente Medio” (2025).

 

No fue en vano el que se haya dicho de que uno de sus máximos referentes literarios fue García Márquez, pues, indistintamente del “derechazo” de hace marras, compartieron asiento y tertulias en el “Boom Latinoamericano” y hasta coincidieron en espacios tales como la charla que sostuvieron en la Universidad Nacional de Ingeniería, en Lima, el 5 y el 7 de septiembre de 1967, posteriormente publicada como “La novela en América Latina” (Diálogo) y la entrevista “Cosas de escritores” (1971), realizada por Ernesto González Bermejo a Cortázar, “Gabo” y Vargas Llosa.

 

Tanto que, “Gabo” y Vargas Llosa, planearon un libro a cuatro manos acerca de la guerra, entre Colombia y Perú, que tuvo lugar en los años 1932 y 1933 con la idea de que García Márquez se haría cargo de la investigación colombiana mientras Vargas Llosa de la peruana, empero, tal fin, por sobre todas las cosas brillante, por decir lo menos, jamás se hizo realidad.

 

Novelista de carrera, hizo realidad, por citar, las obras “La ciudad y los perros” (Seix Barral, 1963) en la que retrata sus vivencias en el Colegio Militar Leoncio Prado: merecedora de los premios “Biblioteca Breve” (1962) y “Premio de la crítica española” (1964); “La casa verde” (Seix Barral, 1966): “Premio Rómulo Gallegos” (1968); “La tía Julia y el escribidor” (Seix Barral, 1977); “La guerra del fin del mundo” (Seix Barral, 1981), en la cual ubica la trama fuera de Perú, más exactamente en Brasil, que, de acuerdo a la síntesis presentada por el Volumen 3: “Literatura Contemporánea Seix Barral”: “…Esta La guerra del fin del mundo, reconstruye la revolución fanática desatada en el norte del Brasil por el consejero Antonio Vicente Méndes Maciel y su lucha con los poderes políticos y religiosos que lo aplastan, mientras la ficción y la historia se funden de tal manera que llegan a intercambiarse elementos…”. (Planeta Colombiana Editorial S.A., 1985); “Lituma en los Andes” (Planeta, 1993): “Premio Planeta” (1993); “La fiesta del Chivo” (Alfaguara, 2000), centrando su trama en el asesinato del dictador dominicano, Rafael Trujillo; “Le dedico mi silencio” (Alfaguara, 2023) y la esencial con múltiples referencias en este espacio, “Conversación en La Catedral” (Seix Barral, 1969), presentada por la edición especial de Círculo de Lectores, así:

 

·         “…Conversación en La Catedral es en el fondo una novela política, donde, sin embargo, el tema político, o mejor de historia política, no es más que un sistema de legalidad general de la acción, un tema escasamente subrayado por las simpatías o las antipatías del autor hacia sus personajes. En la novela se analizan, a lo largo de una compacta trenza de vidas privadas, muchos mecanismos mentales y morales de los que gobiernan las costumbres del poder y las distintas retóricas de las personas que lo ejercen o de aquellas que lo secundan o lo envidian. Pero sobre todo en las páginas del libro comparecen, no en función de la acción sino en virtud de su posición casual en el sistema de frecuentaciones de todos los demás, las vidas enteras de unos personajes a los que la historia ha encerrado como en un laberinto. Conversación en La Catedral se compone de cuatro libros estilísticamente diferenciados, a lo largo de los cuales discurre el nervio principal constituido por la conversación entre Santiago y Ambrosio que da título a la novela…”. (Círculo de Lectores, s.f.).

 

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Por todo lo anteriormente dilucidado, el designado Marqués de Vargas Llosa, quien fuera Académico de la Real Academia Española (Letra ‘L’) desde el 15 de enero de 1996 hasta su deceso y miembro notable de la Academia Estadounidense de las Artes y las Ciencias; de la Academia Brasileña de Letras; de la Academia Peruana de la Lengua y de la Academia Francesa, obtuvo otros premios de envergadura, gracias a sus obras monumentales, como el “Premio Príncipe de Asturias de las Letras” (1986), “Premio Cervantes” (1994) y el “Premio Nobel de Literatura” (2010) por su aporte a las letras con el lustroso discurso de aceptación, “Elogio de la lectura y la ficción”, pronunciado ante el pleno de la Academia Sueca.

 

Si Vargas Llosa estuviera vivo y se le preguntara: “¿en qué momento se había jodido el Perú?”, respondería, sin sonrojo, “que no quede Keiko sino terminamos de jodernos”.

 

In memoriam a la vida y obra de Jorge Mario Pedro Vargas Llosa, (Arequipa, 28 de marzo de 1936-Lima, 13 de abril de 2025).

 

P.S. En “La Catedral de la Eternidad”, acompañan al eminente escribano, Vargas Llosa, Alfredo Bryce Echenique (1939-2026), célebre escritor peruano conocido por la emblemática novela, “Un mundo para Julius”, y otras de renombre como “La vida exagerada de Martín Romaña” y “No me esperen en abril”; y, Jürgen Habermas (1929-2026), sociólogo alemán, padre de las teorías de la acción comunicativa, la ética del discurso y la democracia deliberativa. Paz en sus tumbas. 

 

Nicolás Fernando Ceballos Galvis 

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